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Esto no es un coño

Hace unos días la artista Deborah de Robertis entró al Museo de Orsay con un vestido dorado y brillante cual burbuja de Freixenet. Con toda la naturalidad del mundo se situó frente a «El origen del mundo», la mítica pintura de Courbet, se sentó en el suelo se espatarró y ante la sorpresa y estupor del respetable exhibió su sexo emulando a la pintura.

Ni una pancarta, ni un comentario político, ni un discurso teorico-artístico… a Deborah de Robertis no le ha hecho falta nada más que quitarse las bragas en público para levantar una polémica mundial (y virtual). Esto sin duda le hace a uno pensar.

https://www.youtube.com/watch?v=pV_0KJb0oyU

En el video de la performance podemos apreciar cómo el público del museo se entusiasma con la iniciativa de la artista y comienza a aplaudir (aparentemente con espontaneidad) sin quizás terminar de entender del todo la intención de la artista. La reacción de los guardias de sala es más previsible, se limitan a tratar de echar a la gente del espacio y a ponerse delante de la artista para obstaculizar la visión de su sexo.

Irónico cuanto menos: el mismo museo que exhibe con un voluminoso marco dorado y la mejor iluminación posible la representación de un coño decimonónico se escandaliza ante la visión de uno real. La visión de aquello que cuestiona cierto tipo de moral solo es posible a través del simulacro, del referente que idolatramos con fervor. Pero la realidad, la desnudez humana, parece que sigue escandalizando en el siglo XXI. Curioso que parte de ese escándalo se manifieste en los comentarios a través de Internet, probablemente el medio de comunicación donde más coños por pixel cuadrado podemos encontrar. Pero claro, volvemos al dilema magrittiano, el coño de una actriz porno, como el pintado por Courbet, es una representación mediatizada, no conlleva la osadía de la realidad.

Paralelamente, y también en la red, el fenómeno ha despertado un curioso (aunque algo rancio ya) debate sobre lo que es o no es el Arte (Javier González de Blogearte indaga en la imposibilidad actual de este debate). ¿El coño de Deborah de Robertis es arte o simple exhibicionismo? El discurso artístico intencional de la obra existía, y aunque la artista no lo hiciera explícito en el momento sí lo ha hecho con posterioridad:

«Mi obra -bautizada ‘Espejo del origen’- no refleja el sexo, sino el ojo del sexo, el agujero negro. Mantuve mi sexo abierto con las dos manos para revelarlo, para mostrar lo que no se ve en el cuadro original», apuntó la artista al diario ‘Le Monde’.

Contrariamente a lo que pudiéramos pensar, de Robertis asegura que su intencionalidad no era política o feminista, sino casi meramente formal, un comentario de la propia obra de Courbet, una ampliación del campo de visión genital que ofrece la pintura original. Ir más allá del original, que en este caso es una representación, a través de otra representación (performativa) de un original (el coño). ¿Ha ido demasiado lejos? ¿El mundo del arte puede aceptar la visión de un coño cerrado pero la apertura del mismo es demasiado escandalosa? ¿O el problema reside, como ya he comentado, en la dicotomía entre lo real y lo representado?

No deja de sorprenderme que soberana estupidez de debate se produzca en el año 2014, y creo que deja en muy mal lugar al mundo de la cultura que un hecho tan mínimo siga siendo polémica y noticia mundial. Me pregunto también qué habría pasado si en vez de Deborah de Robertis hubiera sido Jeff Koons o Damien Hirst los que se hubieran sacado la chorra frente al David de Miguel Ángel… aunque al ritmo de absurda provocación mediatizada y retroalimentada que parece abanderar un gran sector del arte contemporáneo quizás no tardemos en descubrirlo.


Pos: Me parece justo señalar que, a pesar del escándalo, la obra de Deborah de Robertis queda lejos de ser original, y que otras artistas han realizado obras similares con anterioridad. Por ejemplo Cristina Lucas tiene una serie fotográfica (Invisible Nude), de mujeres posando desnudas en museos, tambien sin permiso, frente a icónicas obras de arte.

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25 respuestas a «Esto no es un coño»

Coincido más con tu interpretación que con la oficiosa de la artista.

Es más, desde esa perspectiva y vista la polémica que ha generado, el coño de Deborah de Robertis es arte, sin duda alguna.

Seguramente. Fue una obra realizada por una artista, con intencionalidad artística y en un contesto artístico. No me supone un problema llamarlo arte, en absoluto, el debate que precisamente planteo es sobre la pertinencia del propio debate de pensar constantemente lo que es arte o lo que no. Podemos decir que la obra de Robertis es arte, lo pertinente ahora sería valorar si es bueno o malo 🙂

Se te olvida comentar una parte importante del performance:

“Yo soy el origen, yo soy todas las mujeres. No me has visto, quiero que me reconozcas. Virgen como el agua creadora de esperma”, musicalizado con el “Ave María” de Schubert

Tienes razón. Parece que sí había un subtexto feminista al fin y al cabo. Gracias por el matiz Oscar 🙂

El arte no deja de ser un reflejo de la sociedad en la que se crea. Así que seguramente no te falte razón, y nos estemos volviendo gilipollas…

No lo termino de entender. El límite del coño, potorro, chichi, raja, concha…con el de cipote, polla, nardo, minga, pija, manubrio…
el objeto básico sexual requiere de dos componentenes. Uno receptor:Vagina; con uno cubridor: Pene.
Más allá de eso todo puede ser literatura.
Lo mismo que no entiendo la concepción artística de un coño ofrecido al mundo por mor al Arte, no entendería el de una polla masturbándose al horizonte buscando a una improbable Virgen María.
Si nos gusta casárnosla, la cogemos y la meneamos. Y si os gustan otros detalles los compatís u os lo manejáis al gusto… Pero una tía enseñándonos el chumino sin posilibilidad de lamer… es una putada.

Jajaja, di que sí, que de toda la vida se ha dicho que está muy feo eso de comer delante del pobre 😉

Pues claramente si se hubiera representado «varón sujetándose el manubrio» el artista hubiera sido detenido, y arriesgaría prisión en el caso de que alguna mujer hubiera considerado violentada su libertad sexual. Por lo demás, el hecho en sí no es arte, pero alcanzar a generar un debate público de amplitud sobre temas espinosos lo convierte en arte.

Ahora, teniendo en cuenta lo burdo de la performance, y lo manido del debate, yo diría que no es buen arte

No comparto tu opinión cuando dices que el museo se escandaliza ante la performance de Deborah de Robertis. Es natural que los vigilantes censuren la representación de la artista cuando el museo no ha aprobado tal obra. La mujer utiliza al museo para realizar su obra sin su permiso. Precisamente dudo que si tienen una vagina expuesta en un cuadro se escandalicen al ver una de verdad. Aunque también entiendo que podamos pensar que se escandalizaran por eso.

Claro, es previsible la reacción institucional ante una performance no aprobada. Lo que me preocupa no es tanto el escándalo del museo, sino el generado en los medios o en los comentarios de blogs y webs artísticas. 🙂

Muy buenas Jorge, soy Javier González, el menda cuyo texto te vale para ejemplificar lo rancio del debate sobre qué es arte y qué no lo es. Solo por centrar la falta de debate: mi texto pretende todo lo contrario, interpreto la obra de esta artista como la imposibilidad ya indiscutible acerca de la pregunta sobre qué es arte. Ni exhibicionismo ni nada por el estilo: ya hacer patente esta imposibilidad es un gesto estético. Vamos, que no estoy en absoluto de acuerdo con mi presencia dentro de tu texto.
Por cierto: he leído el texto sobre Playgrounds: coincido contigo al 120%!!

Hola Javier! Culpa mia sin duda, me he expresado mal. El enlace a tu texto no supone un ejemplo de ese «debate rancio», sino que te enlazo porque precisamente en tu texto cuestionas de ese debate y por lo tanto era una manera de extender este post con el tuyo, con el que estoy totalmente de acuerdo (de hecho fue tu post el que inspiró el mio). Voy a ver si puedo expresarlo de forma más clara. Siento la confusión, soy lector recurrente de Blogearte y suelo estar muy en sintonía con tus opiniones. Un abrazo!

Nada, no te preocupes, gracias por aclarármelo, más que nada por si es que no se había entendido mi texto. Un abrazo!

No sabe pintar, dibujar o esculpir, tal vez ni escribir…, el concepto, la idea es lo importante? Menos mal que Miguel Ángel y millones más no cayeron en cuenta de esto, porque esta «artista» ni siquiera tendría contra que comparar su vagina
, que por cierto no luce tan bella como la de la pintura!

Exhibirse con meras excusas poéticas, si el artista de la obra no dibuja la vulva hay esta ella para mostrarla amiga hace mucho tiempo otras artistas hacen mejores performance con su vagina que tu.

Meeh esta rica esa vagina pero no es mas que un intento de promocion descarado, para eso, las actrices porno serian genios del arte.

Bueno he leído los comentarios anteriores y bien vistos en el tiempo y la forma, estoy más o menos en la línea general. Yo que soy POETA, de pluma ligera y además tengo un duende que me sopla al oído, no estoy ducho en las nuevas tecnologías, por un casual en mi «caja tonta» (ordenador), me apareció un Twitter y entré y me topé de cara con la foto del cuadro y dos comentarios muy escuetos de mujeres, mi duende me soplo y a continuación directamente al teclado salió la primera clave de «DO», luego reparado un poco y mirando algo, me salió la clave de «Re», y por último visto algo más y para enmendar un poco la plana, me salió la clave de «MI», todo ésto en unos quince minutos, y ahora aquí va para que veais mi opinión. La actriz Deborah de Robertis se colocó delante del cuadro
ESPEJO DE ORIGEN, de Gustave Courbet, Museo D´ ORSAY
(París, Francia)
OPINIÓN EN TRES CLAVES
(A vuela pluma)
Do
No es belleza lo que veo,
la belleza es otra cosa,
¡belleza tiene una rosa!,
“esto resulta más feo”.
En un cuadro de MUSEO
y en otra colocación,
quizá tuviera razón,
pero así tal cual está,
un cierto repelús da,
“esta es mi humilde opinión…”

Re
Puede que en la exposición
tenga un mayor atractivo,
no lo dudo, lo concibo,
todo tiene su razón.
Me salió del corazón
cuando la vista le eché
y de golpe comencé
lo visto al verso a llevar,
tal vez me dejé arrastrar,
y sin pensar lo plasmé.

Mi
Ahora detenidamente
y tras repasar la historia
de ese cuadro y de su gloria,
la opinión es diferente.
En el momento presente
y ya con más frialdad,
en honor a la verdad
todo tiene su por qué;
y por más vueltas que dé
lo que se ve es realidad.
Y LA REALIDAD NO ENGAÑA
NI EN EL MUNDO NI EN ESPAÑA…
**************
Manuel MEJÍA SÁNCHEZ CAMBRONERO

Magnífico Manuel. Sin duda el comentario más original que me han dejado en el blog. Gracias! 🙂

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