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El futuro del museo

Si tuviéramos que elegir un espacio que representara nuestra época, ¿cuál sería? ¿el centro comercial, el parque de atracciones, los denominados no lugares?…¿Internet?

Decía Walter Benjamin que si la catedral fue el espacio identitario de la Edad Media, el museo lo fue de la Modernidad. No podemos seguir diciendo lo mismo, y si bien el museo juega un papel importante en eso que llamamos «turismo cultural», en el resto de aspectos sociales contemporáneos es una institución claramente periférica, y me atrevería a decir, en decadencia.

El museo nace en unas circunstancias históricas, ideológicas y culturales muy específicas. Fue el símbolo de la revolución ilustrada, y del nacimiento de las diferentes naciones europeas mediante la construcción una identidad histórica. Nada de eso tiene vigencia ahora mismo.

¡Prended fuego en las estanterías de las bibliotecas! ¡Desarraigad el curso de los canales para inundar los sótanos de los museos! ¡Oh! ¡Que naden a la deriva los cuadros gloriosos! ¡Sean nuestros los azadones y los martillos! ¡Minemos los cimientos de las ciudades venerables!…

Marinetti

¿Cuál es la función de los museos en la actualidad? Podríamos ponernos totalitarios y afirmar como Marinetti que ninguna, que los museos sólo son un lastre histórico en el avance hacia el futuro cultural y social. Pero sería injusto, los museos son el lazo necesario que nos vincula al pasado, los museos conservan, exponen y enseñan una parte de lo que fuimos… estoy convencido de seguimos necesitándolos, pero no en los términos actuales. Los directores de estas instituciones tienen el deber de encontrar su papel en la sociedad actual, al margen del mercado turístico. Renovarse o morir.

Me preocupa que muchos busquen la modernización del museo en el simple uso de la tecnología. Digitalizar las obras, utilizar realidad aumentada, interactuar en redes sociales y llenar el museo de aparatos a la última parece ser, para muchos, la solución para llevar a esta institución decimonónica al siglo XXI. Pero al igual que ocurre con la educación y otros campos, el uso de tecnología en los museos por sí misma no supone más que un caro maquillaje de modernidad.

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Sin duda es un asunto que nos concierne a todos como sociedad, tenemos que pararnos a pensar si seguimos necesitando los museos y en qué condiciones, o si por el contrario son el símbolo de unos referentes intelectuales perdidos hace tiempo, porque el problema de fondo del museo sigue siendo su anacronismo conceptual. Para modernizarse no basta con arquitectos estrella amplien sus salas, ni con que sustituyan las audioguías por gadgets como la Nintendo DS o las Google Glass. El museo tiene que encontrar su utilidad real en la sociedad actual, definir su ruta, encontrar su valor ideológico, llegar a la gente (no subiendo el precio de las entradas preciosamente como viene siendo habitual), tiene que dejar de ser un espacio elitista o comercial para ser un foro, un espacio público y claramente politizado.

El museo tiene que dejar de ser un espacio decorativo, de inofensivo entretenimiento (por mucho que además sea educativo), para ser un agente activo en la sociedad actual, un espacio en el que ocurran cosas importantes, vivo. Porque sino corre el riesgo de ser algo más que un mausoleo de obras de arte, como decía Adorno, corre el riesgo de ser un mausoleo de sí mismo, una ruina contenedora de ruinas, un simple eco del pasado.

6 respuestas a «El futuro del museo»

Pues a que además de ser un producto de ocio y entretenimiento también tiene un valor educativo, no es un ocio vacío. Pero no es suficiente, el museo tiene que ser mucho más que una extensión de la escuela, tiene que volver a ser una institución socialmente necesaria, encontrar su valor para la cultura actual.

Exacto, es que ni lo educativo no tiene que ser infantil y aburrido ni el ocio superficial e intrascendente. A mi me gustaría que el museo fuera un lugar de conocimiento y experimentación para todos, adultos y niños, que contribuyera a fomentar el placer por el aprendizaje y el descubrimiento; un lugar donde disfrutar de la cultura y aprender a hacerlo.

Me ha gustado especialmente el final de frase «claramente politizado» es la primera vez que lo veo en un articulo dedicado a museos. Desde hace tiempo he defendido que la frase «los museos deben ser neutros o apolíticos» es un eufemismo o una convención social que esconde por acción u omisión la clara función ideológica que tienen los museos. Negarla es un error y solo lleva a crear museos clónicos alejados de la realidad social donde deberían ser activos. Cada vez hay más museos con cajas espectaculares que se dedican a vender servicios franquiciados de todo tipo sin ninguna reflexión respecto su entorno más próximo. El Museo, evidentemente debe ofrecer servicios y obtener rentas de una manera imaginativa, pero también participar activamente en el debate e inquietudes de sus ciudadanos: del barrio, la ciudad y si es pertinente su nación.

Exacto Daniel, la despolitización consciente de la cultura evidencia ya de por sí un claro componente ideológico. Como decía Rancière en La política de la estética:

“No es que el arte sea político a causa de los mensajes y sentimientos que comunica sobre el estado de la sociedad y la política. Tampoco por la manera en que representa las estructuras, los conflictos o las identidades sociales. Es político en virtud de la distancia misma que toma respecto de esas funciones.”

El museo del futuro (y del presente) debe ser un reflejo social y ofrecer un análisis crítico de lo que ocurre en su contexto histórico, no convertirse en un simple e inofensivo contenedor de entretenimiento elitista.

Gracias por tu comentario.

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