Hace 8 años

¿Todo vale?

¿Partir de un planteamiento artístico lo justifica todo?, ¿el fin justifica los medios?, ¿son necesarios los límites en el Arte?....¿todo vale?. Con estos planteamientos en mente he elaborado una lista de artistas que en alguna ocasión han cruzado la linea. Esta lista no pretende ser enjuiciativa ni enumerativa, simplemente una muestra de una tendencia artística presente cada vez con más fuerza en el mundo del arte contemporaneo.

A veces, en muy contadas ocasiones, la ficción televisiva se desborda ofreciendo cuotas de calidad más que respetables. Hace no mucho, he tenido el placer de ver la miniserie  «Black Mirror», creada para la británica Channel Four por Charlie Brooker. Tres pequeños capítulos independientes en los cuales los guionistas se plantean diferentes futuros distópicos (bastante factibles) a los que podemos llegar si continuamos dependiendo de la tecnología tanto como lo hacemos en la actualidad.

En el primer (y mejor) episodio «The National Anthem» se nos presenta una historia basada en los peligros de la difusión de contenidos por Internet. En un mundo globalizado donde todos somos espectadores, llamar la atención, conseguir las mejores audiencias al precio que sea parece ser la máxima de las aspiraciones. No os destriparé mucho más,  tan solo  recomiendo a los que aun no lo hayáis visto que veáis el capítulo entero, incluidos los créditos finales (donde se desvela el motivo por el cual toda la historia cobra sentido).

¿Qué están dispuestos a hacer los generadores de contenidos por conseguir espectadores, por despertar nuestra saturada curiosidad?…en el mundo del Arte, no son pocos los artistas que han hecho de la provocación una de sus marcas de identidad. Todos aquellos que nos dedicamos de alguna u otra manera al Arte contemporáneo nos hemos alarmado en alguna ocasión con determinadas propuestas artísticas que parecen excederse de todos los límites con el fin de conseguir visibilidad entre el caos mediático. Algunos artistas trabajan incluso en los límites de la legalidad, o ponen en riesgo su propia vida para que su mensaje impacte en el mayor número posible de espectadores.

¿Partir de un planteamiento artístico lo justifica todo?, ¿el fin justifica los medios?, ¿son necesarios los límites en el Arte?….¿todo vale?. Con estos planteamientos en mente he elaborado una lista de artistas que en alguna ocasión han cruzado la linea. Esta lista no pretende ser enjuiciativa ni enumerativa, simplemente una muestra de una tendencia artística presente cada vez con más fuerza en el mundo del arte contemporáneo.

  • Chris Burden

Quizás uno de los primeros artistas en llevar al límite la experiencia artística fue Chris Burden, como demuestran sus performances «suicidas»: aquella en la que un amigo le disparaba con un rifle en el brazo o esa otra en la que usaba su cuerpo de conductor eléctrico colocando el extremo de dos cables pelados sobre su pecho.

“At 6 p.m. I stood in the doorway of my studio facing the Venice boardwalk. A few spectators watched as I pushed two live electric wires into my chest. The wires crossed and exploded, burning me but saving me from electrocution.”

  • Marina Abramovic

Aun más celebre es la performance «Ritmo 0» con la que Marina Abramovic comenzó a hacerse conocida allá por 1974 y con la cual realizaba una demoledora reflexión sobre los límites del comportamiento ético. Colocó sobre una mesa 72 objetos que la gente podía usar libremente sobre el cuerpo de la artista. Algunos de estos objetos podían dar placer, mientras otros podían infligir dolor o incluso dañarla. Entre ellos había tijeras, un cuchillo, un látigo, una pistola y una bala. Inicialmente, la audiencia reaccionó con precaución y pudor, pero a medida que pasaba el tiempo (y la artista permanecía impasible) mucha gente empezó a actuar muy agresivamente.

  • Santiago Sierra

El artista español Santiago Sierra siempre consigue generar polémica a su alrededor. Sierra se salta todos los límites éticos y legales para transmitir sus denuncias a través de sus obras. En la que vemos en la imagen, una serie de inmigrantes ilegales cobraron por dejarse tatuar una linea sobre la espalda, una denuncia explícita de las condiciones de explotación en la que viven estos desfavorecidos.

  • Artur Zmijewski

Conocido por sus fotografías de personas desnudas con miembros amputados, la obra de Zmijewski es incomoda, difícil de asimilar. Según el propio artista, alguien tiene que hacer el papel de malo con el fin de visibilizar aquello que la sociedad oculta y excluye. En otra de sus famosas obras de 2004, Zmijewski convenció a un anciano superviviente de un centro de concentración nazi para que se repasara el tatuaje numérico con el que le marcaron, tratando de revivir la memoria e impedir que se olvide la herida histórica.

  • Guillermo Vargas

Vargas se hizo mundialmente famoso (y no para bien) con una exposición en la cual ató a un perro callejero y enfermo a una pared, dejando que se muriera de hambre. El artista acusa de hipócritas a aquellos que se ofendieron y le denunciaron, ya que en su opinión, nadie hizo nada por salvar al animal y además a nadie le hubiera importado que un acontecimiento tan terrible pasara en la calle, y no dentro del espacio de una galería. Nuevamente una denuncia llevada quizás demasiado lejos.

«Me reservo decir si es cierto o no que el perro murió. Lo importante para mí era la hipocresía de la gente: un animal así se convierte en foco de atención cuando lo pongo en un lugar donde la gente va a ver arte, pero no cuando está en la calle muerto de hambre. […] Nadie llegó a liberar al perro ni le dio comida o llamó a la policía. Nadie hizo nada».

  • Andrea Fraser

En el año 2003, la artista Andrea Fraser realizó un «curioso» experimento. Como forma de denunciar el fetichismo de los coleccionistas de Arte, y su manera de «comprar» a los artistas, Fraser decidió poner en venta su propio cuerpo a un coleccionista. El resultado, una cinta de video de más de una hora donde la artista se acuesta con su comprador. Los requisitos eran que el coleccionista quisiera una obra de Fraser, quisiera ser registrado en una cinta de vídeo, y que obtendría la primera copia de la obra en la que el coleccionista iba a ser el protagonista.

«Toda mi obra trata sobre lo que queremos del arte, lo qué los coleccionistas quieren, sobre lo qué quieren los artistas de los coleccionistas, y lo qué quieren los visitantes de los museos»

  • Anna Odell

En el 2009, la estudiante de arte Anna Odell, simuló un intento de suicido como su proyecto final en la facultad. Seguro que los padres quedaron muy orgullosos del talento de su hija…

  • Max Papeschi

Por último, y para tratar de desdramatizar el tema, acabemos con algo divertido. En 2011, el artista italiano Max Papeschi, ironizando con esta vertiente del arte sin límites ni escrúpulos decidió poner en venta a su madre, para que la señora pudiera vivir dentro de un museo y formar parte de la historia del arte.

«Firmamos un contrato y es tuya, te la llevas dónde quieras, a condición de que la trates bien. Y que me dejes ir a verla cada dos semanas»

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.