Hace 7 años

Silencio y vacío

La superación de la pintura y la escultura que proclamaba Lucio Fontana en su manifiesto blanco se materializó (o mejor dicho desmaterializó) a finales de Mayo de 1958, cuando Yves Klein, al grito de “¡Larga vida a lo inmaterial!” vació por completo la galería Iris Clert y blanqueó las paredes. La exposición se denominaba “el vacío” o “bloque de sensibilidad pictórica inmaterial” o “zona de sensibilidad”. Con este acto, Klein pretendía iniciar una nueva etapa: “abandono el azul material físico, desecho y sangre coagulada, por la materia prima sensibilidad del espacio”. Klein demostraba con esta no-instalación que el arte ya no consistía en imitar lo visible, ni en tratar de hacer visible lo invisible, sino que el arte, puede directamente trabajar con lo invisible, con el vacío como material. Aunque si hablamos de acabar con la representación pictórica, debemos mencionar a Kazimir Malevich como precursor tanto teórico como práctico en su elogio a la supremacía de la nada y su intención de expresar el universo sin la representación de objetos. Sin embargo, fue a partir de la segunda mitad del siglo XX cuando se produjo una mayor experimentación artística en este minimalismo visual, hasta llegar a la desmaterialización total de la imagen y al propio vacío como fin estético. El arte inmaterial que producía Klein no lo vendía por dinero, sino a cambio de oro, un intercambio simbólico entre el máximo valor material y el mínimo.

Yves Klein descolgando los cuadros del museo de arte moderno de la villa de París. 1962

Los espacios de sensibilidad inmaterial de Klein eran lugares espirituales donde el espectador puede meditar, relajarse de la sobreestimulación visual en la que vive y comenzar a fijarse en aspectos que antes pasaban desapercibidos. Como afirma Georges Didi-Huberman, existen dos tipos de ceguera, por subexposición y por sobreexposición. Los espacios de sensibilidad inmaterial ofrecen un paréntesis de la sobreexposición moderna de imágenes. En cierto sentido, el “vacío” de Klein podemos entenderlo como una aplicación visual de la famosa pieza sonora 4´33´´de John Cage, donde Cage experimenta con el budismo Zen ofreciendo cuatro minutos y medio de silencio. Aunque no un silencio absoluto, pues como percibió el propio Cage en 1951 cuando visitó la cámara acústica de la universidad de Harvard, el silencio total no existe; el silencio que se extiende por la partitura se llena con los ruidos y sonidos de la sala. Para Cage “El significado esencial del silencio es la pérdida de atención… el silencio no es acústico. Es un cambio de mentalidad. Un punto de vuelta, el silencio es solamente el abandono de la intención de oir”. También afirma: “ Yo dediqué mi música a este cambio (al silencio), mi trabajo se volvió una exploración de la no-intención”. Es este cambio de mentalidad, este abandono de la intención lo que parece vincular la obra de Cage con la obra de Klein. Otra obra aún más relacionada con el silencio de Cage es “Zen for film” de Nam June Paik, un rollo de película virgen que se proyecta de forma continua, generando polvo y ralladuras azarosas causadas por las condiciones de proyección. Cada vuelta que da la película, al igual que cada concierto de 4´33´´de John Cage o cada bloque de sensibilidad pictórica inmaterial de Klein, es diferente.

Fluxus Film: Zen For Film (Nam June Paik, 1962-1964)

Muchos son los artistas que han trabajado con el “vacío” después de Klein: Bethan Huws, Art & Language, Maria Eichhorn, Roman Ondák o Robert Barry, por nombrar solo algunos a los que se les rindió homenaje en la exposición sobre el vacío “Vides, une rétrospective”, celebrada en el Centre Pompidou de París en el 2009. Para estos artistas, el vacío no solo constituía un elemento conceptual de trabajo, sino toda una experiencia estética, como pensaba Kandinsky: “¡la pared desnuda!….la pared ideal, en la cual no hay nada puesto, en la que nada se apoya, en la que no hay colgado ningún cuadro, en la que no hay nada que ver”. Lo paradójico del proceso es que estos artistas al intentar alejarse de la materialidad real de las cosas, en el fondo se acercan a su verdadera esencia compositiva. Los descubrimientos revolucionaros de la física cuántica a lo largo del siglo XX han venido a demostrar que la materia en realidad se compone de “nada” en un 99,9%. El vacío es lo más abundante, no solo en el universo, sino también en el interior de nuestros átomos.

John Cage 4’33

Por supuesto, esta utilización del “vacío” como elemento artístico no estuvo exenta de críticas, como la expresada por el situacionista Raoul Vaneigem en su “Tratado del saber vivir para el uso de las nuevas generaciones”: “¿Qué hay más consumible que la estética del vacío? A medida que se acelera, ¿no se convierte la descomposición de los valores en la única forma posible de distracción? El gag consiste en transformar a los espectadores del vacío cultural e ideológico en sus organizadores; en llenar la inanidad del espectáculo con la participación obligatoria del espectador, el agente pasivo por excelencia”.

La desaparición del soporte físico y de la materialidad de la obra dio lugar a toda una serie de tendencias performativas, espaciales y principalmente conceptuales en el arte. Entre las cuales podemos destacar el trabajo de Yoko Ono, Joseph Kosuth y sobre todo de Robert Barry, el cual trabajó creando obras conceptuales de imágenes mentales, como su “Telepatic piece” de 1969 donde trataba de comunicar su obra imaginaria a los visitantes telepáticamente, o su “A work submitted to proyect class” de 1969 también, para la cual Barry dio instrucciones a los alumnos de un colegio para concebir mentalmente una obra que existiera “tanto tiempo como la idea permaneciera en los confines del grupo. Si un estudiante informara a alguien de fuera la pieza dejaría de existir”. El propio Barry llegó a afirmar en una ocasión: “El vacío me parece la cosa más poderosa del mundo”.

“All the things I know but of which I am not at the moment thinking” – Robert Barry (1969)

¡¡¡¡Larga vida a lo inmaterial!!!!!

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.