Hace 9 años

Requiem por un pajaro

Leo en el New York Times que en un pequeño pueblo de EEUU: Beebe (Arkansas), la nochevieja pasada (2010) cayeron más de 4000 pájaros muertos del cielo sin previo aviso, al más puro estilo de la extinta serie Flashforward. No vamos a tratar de resolver el misterio que ha propiciado esta repentina masacre aviar, sino que lo que más me intriga es la familiaridad que produce la fotografía que utiliza el periódico para ilustrar la noticia, retratando una escena que quien más o quien menos ha presenciado en alguna ocasión.

4,000 Dead Birds Drop From the Sky, 2010

Recuerdo que una vez, cuando era niño, tiré una piedra a un pájaro en vuelo presionado por unos “amigos“, con tan mala suerte que di al pobre animal en pleno vuelo y cayó desplomado. ¿Cuántas posibilidades había?. Quedé tan traumatizado que ni me acerqué a la escena del crimen, aunque mis cómplices acudieron corriendo entusiasmados. ¿Por qué nos fascina tanto la imagen de un pájaro muerto? Lo cierto es que a pesar de su brutalidad, no deja de tener cierta belleza estética (quizá en relación con el concepto de lo sublime y su acercamiento a nuestra propia muerte) como aprendimos del macabro y enigmático chico de la cámara de American Beauty.

American Beauty, Sam mendes, 1999

Por alguna razón, seguramente la facilidad con la que se encuentran, los pájaros muertos han sido frecuentes modelos de representación artística (dando el más literal sentido al concepto de “naturaleza muerta”) en todas las épocas, desde Durero al artista urbano Roa:

Durero

John Pusateri – Dead Blue Roller, 8-colour stone lithograph

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Theo van Hoytema. Dead Bird, ca. 1917 lithograph

Roa

También han sido un elemento más dentro de otra serie de composiciones y temáticas más complejas, como en esta obra de Jean-Baptiste Greuze, donde, según la crítica moralista de Diderot, la figura del pajarito muerto sería una alegoría de la pérdida de la virginidad de la muchacha :

Llorando por su pájaro muerto, Jean-Baptiste Greuze, 1759

O como en la siempre inquietante “Familia del pajarito” de Murillo, donde si el pájaro con el que juegan el niño y el perro no esta muerto, poco le queda:

Familia del pajarito, Murillo

La iconografía es tan abundante que sorprendentemente existe una categoría propia en la wikipedia para pájaros muertos en la historia del arte.

El arte contemporáneo en su intento por superar la representación y fusionar arte y realidad, ha llevado un poco más lejos esta temática, siendo más habitual de lo que uno imaginaría la incorporación de pájaros muertos disecados en algunas instalaciones. Es el caso de la artista Claire-Morgan, que utiliza normalmente pájaros disecados en sus obras, como en esta que aun puede verse en Madrid en la exposición de arte efímero On&On de La casa encendida.

Fluid, Claire-Morgan, 2010

Otra artista aficionada a los pájaros taxidermicos es Polly Morgan, famosa por su polémica obra del pájaro muerto en una caja de cerillas que un operario de mudanzas de Courtney Love (propietaria de la obra) arrojó a la basura ignorante de que se trataba de una valiosa obra de arte.

Untitled, Polly Morgan

Polly Morgan

Más polémica aun es la obra del diseñador Michael Sans, quien crucificó un pájaro (fallecido previamente por causas naturales) para realizar un “reloj de cuco” de lo más literal.

Michael Sans

Visto lo visto, no me sorprendería que, como pronosticó Alfred Hitchcock, los pájaros estén planeando su inminente venganza contra la humanidad:

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.