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Nuevos espacios para el arte

RESUMEN Y CONCLUSIONES DE LAS JORNADAS DEL 6/5/11 en la UAM

Las jornadas “Nuevos espacios para el arte” nacen como una iniciativa de doble intención. Por un lado, la de acercar a los centros de producción-exhibición cultural y a la comunidad universitaria, potenciando la creación de un clima de debate y retroalimentación entre ambos que debería ser constante y necesario. Por otro lado, las jornadas pretendían ser un foro de encuentro para repensar el presente y futuro de las instituciones que trabajan con el arte y la cultura en la ciudad de Madrid.

Se decidió invitar a espacios nuevos (algunos no tanto) que plantean modelos alternativos de gestión cultural. Alejados de las operaciones y prácticas más institucionales de los museos y centros de exhibición mayoritarios, estos espacios parten de lo público para ofrecer un tipo de arte creado por todos y para todos. Todos ellos comparten una concepción amplia de la cultura, donde el arte está indisolublemente unido al pensamiento político y a la transformación social. Pero, ¿suponen estos espacios una alternativa real, duradera y consistente de la creación y difusión de la cultura?, ¿responden a unas necesidades verdaderas de cambio por parte de una sociedad que está replanteándose el papel del arte?, ¿son estos modelos de gestión el futuro?, ¿acabarán eclipsando a las obsoletas instituciones que repiten patrones decimonónicos de cercamiento cultural?… todas estas cuestiones y muchas otras son las que seguramente todos nos hemos planteado en alguna ocasión al contemplar estos espacios (autodenominados independientes) con cierto escepticismo. Los invitados a las jornadas “Nuevos espacios para el arte” nos explicaron el origen y el funcionamiento de los espacios a los que representan, tratando de responder implícitamente a estas cuestiones.

 CONFERENCIAS:

1. LURDES FERNÁNDEZ  (OFF LIMITS)


Lurdes comenzó con toda una declaración de intenciones, definiendo lo que considera “cultura independiente” en oposición a la cultura institucional y comercial. Los primeros experimentos de Lurdes en torno a la gestión cultural independiente tuvieron lugar en el desaparecido “Garaje Pemasa”, hasta que en los primeros años del siglo XXI diera origen a la galería independiente “Off Limits”, una asociación sin animo de lucro ubicada en el barrio de Lavapiés que experimenta y encaja proyectos que no tienen cabida en otros espacios más institucionales. Proyectos como la película colaborativa y de autoría compartida “Hola, estás haciendo una peli”, o “Presupuesto 6 euros”, una reflexión sobre la precariedad inherente al artista contemporáneo.

La precariedad es sin duda otro aspecto que define a estos espacios, pues la única manera de resultar realmente independientes es tratar de autofinanciarse en mayor o menor medida. Offlimits cuenta con un 30% de ayudas públicas, pero que según Lurdes, estas ayudas no condicionan a la programación que ofrecen. El futuro de esta galería es incierto, las ayudas institucionales han bajado considerablemente este año debido a la crisis económica y a un interés cada vez más evidente de cambiar el modelo de financiación de la cultura hacia la privatización.

2. GLORIA G. DURÁN (TABACALERA)

El caso de Tabacalera es aún más significativo y sorprendente. Se trata de una antigua fábrica de tabacos situada también en Lavapiés. El edificio pertenece al ministerio de cultura, el cual tiene unos ambiciosos planes de rehabilitación para la construcción de un futuro centro de exposiciones; pero debido a la falta de financiación, el ministerio accedió a la cesión temporal del edificio a un grupo de activistas del barrio para que realizaran un centro social autogestionado.

Así nace el CSA Tabacalera en el año 2009, coordinada por gente procedente de espacios de ocupación como el patio Maravillas, otros colectivos del barrio de Lavapiés, y por cualquiera que quiera involucrarse con el proyecto. Tabacalera está concebida como un laboratorio para generar nuevas relaciones sociales, un ensayo de formas alternativas de producción social y política, un espacio articulado con una estructura horizontal, en el cual la colaboración, la activación y la autoría compartida son los únicos requisitos.

En la Tabacalera no creen en la diferencia entre arte y vida, por lo que las producciones culturales no diríamos que son anecdóticas, pero sí que están intrínsecamente interrelacionadas con otro tipo de actividades sociales y políticas. Entre los proyectos culturales más representativos se encuentran: un taller de arte urbano, un taller de reciclaje llamado “Diógenes”, y una editorial “Papel de fumar” abierta a todo aquel que tenga algo interesante que publicar.

El concepto de CSA es al mismo tiempo fascinante como problemático, desde fuera parece difícil y utópico imaginar como una estructura tan horizontal puede funcionar con la transparencia que declaran. “¿Quién decide que libros se publican en la editorial?”, preguntó una alumna durante el debate. Otra cuestión problemática es el tema de la autofinanciación. Aunque desde Tabacalera afirman que todos sus recursos se generan gracias a la editorial y al bar que regentan dentro del propio edificio, resulta difícil concebir que ese tipo de financiación pueda resultar realmente sostenible con el tiempo para gestionar un espacio tan grande.

3 . MARCOS GARCÍA (MEDIALAB PRADO MADRID)

Medialab no es exactamente un centro de exhibición cultural al uso, sino un espacio en el cual se intentan romper las barreras entre producción y exhibición, permeabilizar los roles de productores y consumidores. Antiguamente situado en el centro Conde Duque, el nuevo Medialab, alojado en la antigua serrería de la plaza de las Letras, lleva este concepto del laboratorio de prosumidores a su máxima expresión. El carácter alternativo de este espacio vendría dado por su manera de concebir y gestionar la cultura, y no por su independencia política o económica, pues a diferencia de Off Limits y Tabacalera, Medialab forma parte del área cultural del ayuntamiento de Madrid.

En Medialab se realizan talleres de producción, exhibición y  seminarios de todo tipo, sobre todo centrados en la cultura digital. La idea principal es que la institución sirva como infraestructura para crear y potenciar la creación en comunidad, un generador de condiciones de posibilidad para que ocurran proyectos en grupo, una translación de las posibilidades colaborativas de internet llevadas al espacio físico. Las personas que asisten al centro son las verdaderas protagonistas de lo que allí ocurra, con determinados grados de especialización y compromiso.

Desde Medialab se lanzan convocatorias internacionales de proyectos en los que trabajan tutores y colaboradores por igual, de forma colaborativa, documentándose todo el proceso tanto online como offline. Uno de los grandes temas que se desarrollan continuamente en Medialab es la idea de los “procomunes”, entendidos como bienes públicos y gratuitos que pueden aplicarse desde al concepto del software y la cultura libre hasta a cuestiones políticas, sociales y urbanas.

4. PABLO BERÁSTEGUI (MATADERO MADRID)


Al igual que Medialab, Matadero Madrid es una institución pública, dependiente del área de cultura del ayuntamiento de Madrid, y se define a sí misma como un centro en transformación de producción contemporánea. Pablo Berástegui, su actual director nos habla de “El Ranchito”, un proyecto complejo que podríamos definir como un contenedor de ideas de creación colectiva. De alguna forma es como si las ideas de gestión alternativa y colaborativa desarrolladas por los tres espacios anteriores (entre otros), hayan calado en un espacio absolutamente institucional y condicionado por el poder político como Matadero.

A través de artistas, pensadores y gestores culturales que participan en el Ranchito, Matadero reflexiona sobre sí mismo y trata de sacar conclusiones comunes acerca del futuro de esta institución. ¿Hacia donde debe dirigirse Matadero?, ¿Cuál es su función en la compleja y saturada oferta cultural de Madrid?, ¿Qué relación de responsabilidad social debe cumplir con el barrio de Arganzuela donde se aloja?.

Todas estas cuestiones y muchas otras son las planteadas a través del proyecto del Ranchito, el cual nos avisa Pablo Berástegui, seguramente sea un fracaso anunciado. Sin embargo, lo realmente importante es la circunstancia de que una institución cultural de tal importancia como Matadero en la ciudad de Madrid, tenga la posibilidad de pararse a reflexionar sobre sí misma, de situarse en un proceso de transformación continua, impregnándose las ideas de otros espacios alternativos y haciéndose consciente de que el futuro de las instituciones culturales pasa por un cambio de paradigma. Debemos superar la época de proliferación incontrolada de centros culturales, de continentes sin contenido, creados en gran parte con fines políticos, y de reactivación económica a través del turismo cultural. Debemos repensar el papel de la cultura en nuestra sociedad.

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Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.

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