Hace 6 años

n, la “aplicanción” de Jorge Drexler

Tecnología, filosofía y poesía, tres temas que Drexler ha tratado siempre de forma simultanea en sus canciones, cristalizan en "n" de forma sencilla, innovadora e inteligente. "n" es un juego de rayuela cortazariano, un jardín borgiano de bifurcaciones infinitas, mucho más que un grupo de canciones, es una experiencia sonora única.

Tenemos que reconocer, por desgracia, que la mayoría de intentos por unir arte y nuevas tecnologías acaban resultando insatisfactorias. Normalmente se tiende a fetichizar el soporte y a crear obras con un alto componente estético abusando del efecto fascinador de cualquier tecnología novedosa, pero el contenido o el sentido que esconden estas obras suele ser bastante flojo. Su única justificación y mensaje suele ser el propio medio (como diría Mcluhan), pero detrás de esa explosión de fuegos artificiales digitales suele esconderse un producto cultural efímero y poco significativo.

No es el caso de la aplicación (o aplicanción como la denomina él) que ha sacado Jorge Drexler junto con la gente de Wake App para móviles y tabletas. “n” no es la típica app que permite jugar visualmente con las canciones de un disco previamente terminado, sino que “n” es una app poco convencional  compuesta por tres canciones combinatorias que el oyente tiene que completar. ¿Que es una canción combinatoria? pues una canción deconstruida, pedazos de canciones que pueden ser libremente recombinados por el oyente con millones de resultados posibles, más que granos de arena en todas las playas del mundo o estrellas conocidas, afirma el músico.

Ninguna opción es correcta, todas lo son. No existe una canción tipo, sino que la obra no existe hasta que el oyente no crea una de las posibilidades. Esa vertiente de la canción existirá solo por y para el oyente, como un universo paralelo que se abre ante sus decisiones. Es una experiencia única de obra colaborativa que difumina los límites de la autoria, rompe con el papel pasivo del espectador y con la inmutable estaticidad de la canción. Las canciones de “n” son, como le gusta decir a Drexler citando a Bauman, líquidas.

Pero lo mejor de todo, la genialidad de la aplicanción de Drexler reside en que las posibilidades técnicas que dan forma a la estructura de la canción tienen su reflejo en el contenido de la misma. Es decir, que Drexler utiliza el recurso tecnológico no solo como forma, sino también como elemento narrativo. Así, en n1 “Habitación 316”, la letra combinatoria habla del encuentro fortuito y apasionado de dos desconocidos en una habitación de hotel. El punto de vista de la canción está en uno de esos protagonistas recordando el encuentro, y al igual que hacemos cuando re-creamos en nuestra memoria una situación vivida, el orden de los hechos se altera, el recuerdo va cambiando ligeramente, creando un relato que siempre es el mismo, pero nunca es igual. Por lo tanto, la posibilidad que tiene el oyente de ir tejiendo la historia a su antojo no es un simple juego complementario, sino que lo que “n” permite es entrar en la estructura misma de la construcción de la canción a través de las posibilidades que ofrece el contenido. De igual forma, la segunda canción “n2” (todavía no disponible) llamada “Madera a la deriva”, incitará al oyente precisamente a derivar, a descubrir las diferentes familias de la orquesta que componen la canción a través de su paseo medido por GPS.

Tecnología, filosofía y poesía, tres temas que Drexler ha tratado siempre de forma simultanea en sus canciones, cristalizan en “n” de forma sencilla, innovadora e inteligente. “n” es un juego de rayuela cortazariano, un jardín borgiano de bifurcaciones infinitas, mucho más que un grupo de canciones, es una experiencia sonora única.

Descarga “n” para Andorid y para iOS

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.