Hace 3 años

Manuela Carmena y el empoderamiento de ‘los modernos’

Decía Jesús Carrillo (miembro de la lista de Manuela Carmena) hace unas semanas en su cuenta de Facebook:

“Algo que he aprendido en esta campaña, entre otras muchas cosas, es que había juzgado mal a los hipsters”

Muchos, como Carrillo, tenemos una sensación similar. La campaña de Ahora Madrid dio un giro sorprendente en las últimas semanas previas a las elecciones municipales mediante la incorporación de un agente inesperado, un colectivo que hasta el momento siempre había sido tachado de individualista, hedonista y ajeno a cualquier interés público: los hipsters (o modernos, o úsese la etiqueta que se quiera).

Víctor Lenore, en su libro ‘Indies, hipsters y gafapastas. Crónica de una dominación cultural’ afirma ver el triunfo de la cultura hipster como “una derrota política, una rendición ante las dinámicas de consumo que hacen la vida más insípida, individualista y aburrida (aparte de absurdamente cara)”. No es una crítica aislada, muchos críticos culturales han considerado a la “moda hipster” como una derrota de la contra-cultura juvenil, como el primer movimiento generacional que, en vez de luchar contra el sistema hegemónico, lo abraza con ironía y una actitud próxima al nihilismo y, desde luego, en plena sintonía los valores consumistas e individualistas de la ideología liberal. La conquista de “lo cool” por parte del sistema ha desarmado a las nuevas generaciones, borrando la frontera entre la industria cultural (lo mainstream) y lo alternativo (lo indie), que se ha convertido en la otra cara de una moneda que ya no reivindica los valores de colectividad y oposición que abanderaron otros movimientos alternativos juveniles del pasado.

Sin embargo la campaña de Manuela Carmena nos ha descolocado a todos los que no esperábamos demasiado de ese sector juvenil “desideologizado” y desencantado. De forma similar al apoyo que recibió Tierno Galván en los ochenta por parte de aquellos jóvenes, también menospreciados en su tiempo, que conformaban esa construcción cultural que hemos convenido en denominar “La Movida”, el equipo de Manuela ha sabido empoderar a un sector social que se consideraba al margen de toda preocupación política.

Lo han hecho a su manera, mediante una espontánea explosión de creatividad en forma de carteles, vídeos y canciones que han suplido la falta de recursos en marketing de los que carecía la candidatura de unidad popular. Lo han hecho también a través de su medio natural, el digital. Nada de manifestaciones o concentraciones en el espacio público, sino mediante la participación en lo que consideran su particular plaza pública: grupos de Facebook, pásalos de Whatsapp e ingeniosos comentarios en Twitter. Acciones como el “MLGM . Movimiento de Liberación Gráfica Madrid” son la envidia de cualquier formación política, jóvenes creativos que se identifican con unos ideales y que se implican activamente y de forma altruista, conscientes de que el futuro también va con ellos.

Seguramente gran parte del éxito resida en que Ahora Madrid no ha sido considerado por estos colectivos como un partido más, sino como un catalizador necesario para la renovación de la ciudad, como un altavoz que cuenta con sus opiniones, como algo distinto, cercano, participativo. Todo ello, además, representado por la figura idealizada de Manuela Carmena, cuya imagen ha devenido en símbolo o icono, difundida a través de cientos de representaciones visuales por toda la red. Manuela y su equipo han conseguido empoderar a un colectivo que se sentía ajeno a la política, un colectivo a menudo tildado de egocéntrico y caprichoso, pero que en esta ocasión se han sentido identificados y han demostrado estar más que a la altura.

Un día antes de las elecciones, un conocido al que podríamos considerar dentro del concepto de “moderno”, me confesó que, a sus veintisiete años, nunca había ido a votar. Sin embargo me aseguró que pensaba votar en esta ocasión, pero solo en las municipales, únicamente a Manuela.

Algo está cambiando, y sin duda es para mejor.

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Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.