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La levedad

«La ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real solo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes«.

Milan Kundera (la insoportable levedad del ser)

Uno de los sueños más antiguos y profundos del ser humano consiste en poder volar. Es un sueño que se ha cumplido en el siglo pasado, pero solo a medias, ya que aunque la tecnología nos permita despegar del suelo en «cajas» de metal, dentro de ellas no podemos percibir la verdadera sensación de volar, de flotar, levitar, de libertad.

El artista en cambio, sí ha tenido la posibilidad de experimentar con la ingravidez, encontrandose a sí mismo en una posición intermedia entre lo terrenal  y lo divino. El artista, al igual que Perseo, se apoya en lo más leve que existe, los vientos y las nubes, en lo «infrafino» o lo «infraleve» que diría Duchamp. para tratar de cambiar las cosas sin apenas rozarlas.

En 1960, Yves Klein sorprendió al mundo con un controvertido fotomontaje en el cual el propio artista aparecía saltando al vacio. La imagen fue creada como reclamo publicitario para una exposición del propio Klein, pero no tardó en ser considerada una de sus obras más importantes. Lo interesante de la foto de Klein es la ambigüedad con la que se retrata, en un punto de no retorno, en el cual no sabemos si conseguirá finalmente escapar de la gravedad, o si el cuerpo de Klein comenzará a caer hasta estamparse finalmente contra el suelo. Y es que aunque la lógica y la física nos digan que ocurrirá lo segundo, en el arte y la imaginación, todo es posible.

Yves Klein. Salto al vacío (1960)

El gran fotógrafo del siglo XX, Philippe Halsman, ideó una técnica para conseguir fotografías más naturales de personajes conocidos. Una manera de revelar el verdadero rostro del retratado, haciéndole saltar. «En un salto, el protagonista, en una repentina explosión de energía, supera la gravedad. No puede controlar todas sus expresiones, su gesto en la cara y los músculos de sus miembros. La máscara se cae. La persona real se hace visible. Uno sólo tiene que atraparlo con la cámara«. Llamó a su técnica jumpology, y la utilizó con todo tipo de personalidades conocidas: desde Marilyn Monroe, Dalí, Audrey Hepburn, Richard Nixon o incluso los duques de Windsor.

Mucho antes de Halsman, el fotógrafo francés de principios de siglo, Henri Lartigue, ya realizó sus propios experimentos al captar a familiares y amigos saltando lúdicamente, con el mero fin de «capturar» el tiempo, congelar el feliz momento que no volvería a repetirse.

La técnica del jumpology fue practicada también por otros grandes fotógrafos, como Elliott Erwitt.

Actualmente, el jumpology se ha convertido en una técnica muy popular entre fotógrafos amateurs, basta con buscar «jumpology» en Flickr y aparecerán miles de instantáneas divertidas que exploran las posibilidades de este recurso. Un caso muy difundido ultimamente por Internet, es el de la japonesa Natsumi Hayashi, una fotógrafa no profesional que se autorretrata «levitando» mientras realiza actividades cotidianas, a modo de diario. La normalidad con la que la inexpresiva Hayashi parece flotar en sus fotos tiene mucho de espiritual, de efímero y etereo. podríamos incluso decir que Hayashi parte de los grabados tradicionales japoneses «Ukiyo-e», también llamados «pinturas del mundo flotante». (Web de Natsumi Hayashi aquí)

Otro ejemplo es la espectacular serie de «sueños» creada por el jovencisimo fotógrafo Louis Lander-Deacon:

La artista inglesa Sam Taylor Wood, también exploró las posibilidades de la levitación en su serie de autorretratos más conocida:

Por supuesto, no podemos dejar de lado en esta exploración sobre la levedad en el arte, al mundo del cine. Muchas han sido las películas que han disparado nuestra imaginación y nuestro deseo de abolir la ley de la gravedad. Sin duda, una de las que más se han quedado marcadas en el imaginario colectivo, es 2001, a space odyssey, la obra maestra de Kubrick que nos enseñó que el siguiente paso de la evolución humana sería fundirnos con el espacio y flotar en su inmensidad.

En la última película de Christopher Nolan, Inception, se vuelve a recurrir a la ingravidez, en este caso  producida por un sueño, en una espectacular escena de lucha en el aire el la cual Nolan rinde su particular homenaje a Kubrick

También en sueños flota este personaje de la inquietante «el Espejo», una de las obras maestras del cineasta ruso Andrei Tarkovsky.

Y es que hasta el momento, el mundo de lo ingrávido tan solo ha estado reservado para astronautas y soñadores. Es por ello que quizás, la revolución surrealista y la carrera espacial hayan potenciado esta idea en el imaginario colectivo de la sociedad del siglo XX, el siglo de la aeronáutica y de la astronáutica, de la ciencia de lo que antes se hubiera considerado imposible. Quién sabe si el siglo XXI será el recordado como el momento en el cual el hombre cumplió su sueño de flotar únicamente por medio de su propio cuerpo.

Fringe «Os» (Capitulo en el cual unos extraños personajes parecen no verse afectados por la gravedad)
Jeremy Geddes

Max ernst «la pubertad cercana a las pléyades»

3 respuestas a «La levedad»

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