Hace 3 años

‘Gone girl’, y la invasión de las “locas del coño”

[Contiene spoilers de Gone Girl]

No se asusten, el término no es mío. Si todavía viven en el mundo analógico es posible que no les suene, pero les explico que el concepto “loca del coño” se ha estandarizado recientemente entre las redes sociales y los medios digitales de prensa masculina: Vice, GQ, etc. Pero ¿Qué es exactamente una loca del coño? Me quedo con esta definición:

Cuando hablamos de locas del coño, nos referimos a mujeres tendentes a contaminar sus relaciones con actitudes extravagantes, obsesivas, inseguras, narcisistas, caprichosas, fluctuantes, apasionadas, desapasionadas, neuróticas, irracionales, depresivas y —en general— poco saludables para sí mismas y aquellos que, por voluntad propia, deciden soportar o disfrutar de su compañía. -Bárbara Arena

La definición encaja casi punto por punto con Amy, la protagonista femenina de Gone girl. Aunque evidentemente Amy es un caso extremo, cuando un redactor de GQ habla de una loca del coño no se refiere a una psicópata que finge su asesinato sólo para castigar a su marido, sino al tópico de la novia obsesiva y superficial que monta un pollo si su novio queda con los amigos.

Pero el tema tiene mucha más miga, ya que en ocasiones el despectivo apelativo se aplica a mujeres con tendencias feministas que defienden sus derechos con cierta vehemencia. Para algunos, el concepto se asocia a mujeres de gran belleza y que además son fuertes e independientes, volviendo al texto de Bárbara Arena:

Pero detengámonos en el siguiente punto: a juzgar por las opiniones vertidas, las locas del coño cuentan con atributos cautivadores. Muchos llegan a señalar que la combinación de belleza e inteligencia favorece su desequilibrio emocional.

under-the-skin2

Curiosamente este año nos encontramos dos películas en cartelera que, aunque muy diferentes, representan de alguna forma este arquetipo: Gone Girl y Under the skin. ¿Existe un discurso misógino detrás de estas películas? ¿o estamos ante una actualización de la clásica femme fatale?

Parece difícil pensar en términos de misoginia en el caso de Gone Girl, principalmente porque la guionista y autora de la novela original es una mujer, Gillian Flynn. Sin embargo la película (no he leído el libro) ofrece una imagen de la mujer inteligente como fría y manipuladora, y, como decía Noel Burgundy en Twitter hace unos días, desmonta el concepto de la “cool girl” en apenas cinco minutos, afirmando que este tipo de chicas fingen disfrutar de aquello que disfrutan los chicos con el único fin de camelarles y modificarles a su antojo. Como mínimo el discurso es conservador. Aunque la película de Fincher es mucho más inteligente que eso y se ríe de sí misma, por lo que es difícil sacar conclusiones categóricas.

El filtro con el que miremos la película es fundamental: por un lado Amy es una psicópata retorcida, pero por el otro es una mujer fuerte que reacciona frente a un mundo misógino de hombres que intentan apropiarse de ella tratándola con condescendencia. Nick (Ben Affleck) representa al típico marido “buenazo” que conquista a Amy, la aleja de su trabajo y entorno, para acabar aburriéndose de ella y apartándola en un rincón mientras él se tira a una veinteañera.

Desde esta perspectiva Amy es al mismo tiempo una irónica heroína feminista y una loca del coño de un thriller misógino. Algo muy similar al caso de Scarlett Johansson en Under the skin (si obviamos el matiz alienígena, claro).

Lo mejor de Gone Girl no es la complejidad de su discurso, o la ambigüedad de sus personajes con sus inteligentes matices, ni su tono sarcástico en esta peculiar alegoría del matrimonio, lo mejor de todo la combinación de todas estas características en un blockbuster, bien jugado Fincher.

LaNoviaLocaStudio92CaidosdelCatre

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.

  • robert

    creo que dia a dia, los seres humanos, estamos en “pedo”, hay que bajar unos cuantos cambios, y pensar un poquito con raciocino, ya que Dios nos ha premiado con ser animales pensantes, no perdamos esta virtud, y dejen de boludear, que el Sr. no los castigue.

  • Jonathan España Rodríguez

    No paran de inventarse etiquetas nuevas -y cada vez más soeces- para cosas que han existido siempre y tienen su clasificación diagnóstica en el DSM. La primera definición se asemeja bastante a un trastorno límite de personalidad, o a un trastorno histriónico de personalidad (con algunos matices, la posibilidad de patologías concomitantes asociadas, y la oportuna variabilidad que presentan los sujetos, después de todo cada persona es única).