Hace 9 años

Entrevista a Nuria Mora

Una fría mañana de enero, en la pequeña y acogedora cafetería "La Librería" del barrio madrileño de Lavapíes, la artista Nuria Mora tiene la amabilidad de charlar un ratito conmigo y contestar algunas preguntas sobre su trabajo. Esta es la transcripción de aquella entrevista.

Una fría mañana de enero, en la pequeña y acogedora cafetería «La Librería» del barrio madrileño de Lavapíes, la artista Nuria Mora tiene la amabilidad de charlar un ratito conmigo y contestar algunas preguntas sobre su trabajo. Esta es la transcripción de aquella entrevista:

Obra reciente de Nuria en la Calle del Espino (Madrid)

Pregunta.- En tus biografías siempre se menciona que en 1999 comienzas a pintar en la calle junto a Eltono. ¿Qué hacías antes?, ¿Cuándo empezaste a pintar?

Respuesta.- Desde la pintura a dedo no he parado. Quiero hablar de esto. Estoy harta de que toda figura femenina en el arte urbano siempre vaya asociada a un hombre y que no pase al revés. Siempre me preguntan por mis comienzos con Eltono, pero a nadie se le ocurre preguntarle por sus comienzos conmigo, y comenzamos juntos. En realidad sí que hay una discriminación, el mundo del arte urbano es un mundo machista y se dan muchas más oportunidades a chicos que a chicas. No me gusta la diferenciación de géneros, el arte debe ser universal, ¿qué más da que sea mujer, hombre o transexual?. No creo que haya mayor timo en este siglo que el de la liberación sexual de la mujer, el feminismo es un invento masculino para tenernos entretenidas y calladitas.

P.- ¿Estudiaste bellas artes? ¿qué influencia tuvo en tu trabajo?

R.- Sí, pero no me marcó en absoluto. Me parece un club de almas perdidas. Utilicé la facultad como un taller pero no creo que aprendiera nada allí.

P.- En entrevistas anteriores he leído que rechazas términos como “arte urbano” o “postgraffiti”, ¿cómo definirías tu trabajo?

R.-  Es graffiti, pero tiene muchas partes que hacen el juego contrario al graffiti. Es graffiti, porque para mi el graffiti es ilegal, espontaneo y es una repetición. Todos estos parámetros los cumple mi obra. No es graffiti en el sentido en el que hay una voluntad de respeto; el graffiti tradicional es más invasivo. También se diferencia del graffiti en que no es un símbolo que se repite sistemáticamente de la misma manera, sino que mi trabajo va adaptándose y cambiando según el soporte.

P.- Tus obras de abstracción geométrica son bastante atípicas dentro del mundo del graffiti. ¿Cómo empezaste a crearlas?.

R.- Empecé a trabajar en la ciudad, y quería adaptarme al espacio. Fue un trabajo con el soporte y la superficie lo que me llevó a la geometría. Quería hacer una propuesta lo menos agresiva posible, que fuera armónica con el soporte que la sujetaba. Un estudio de la geometría de la ciudad me permitía hacer una propuesta plástica respetuosa. El color es una puesta en valor de la superficie, de los colores de los que estamos rodeados. No en todas las ciudades tengo la misma paleta de colores. Depende, de repente manda mucho el fondo, el soporte sobre el que trabajo. La luz no es la misma, los colores no se ven igual en Sevilla que en Galicia.

P.- ¿Qué colores utilizas en Madrid?

R.- Rosa y turquesa. Porque hay mucho amarillo y mucho ocre.

P.- Junto a la geometría, llevas un tiempo incorporando elementos vegetales como hojas y flores. ¿A qué se debe esta evolución?

R.- Surgió por una necesidad de plantear una reflexión espacio-temporal. Normalmente todas las obras de graffiti son muy rápidas e inmediatas. Yo quería reivindicar mi posición en la ciudad y dedicarle su tiempo. Para esto necesitaba realizar una obra elaborada. Los patrones de repetición me vinieron al pelo; algo que ha nacido con voluntad de ser industrializado, de rápida reproducción, pero sin embargo, si les das la vuelta, los dibujas a mano y te tiras tres horas dibujándolo. Es la forma de reivindicar ese lugar del artista en la ciudad, que creo que es necesario.

P.- ¿Para quién está pensada tu obra?

R.- Mi obra está pensada para mi, básicamente, la hago porque quiero, porque me gusta y porque es mi forma de estar en el mundo y contarlo. Creo que es muy democrática, porque al estar al alcance de todo el mundo, todos la pueden disfrutar, pero también admito que no le guste a la peña.

P.- Al ser tan poco invasiva puede pasar desapercibida para mucha gente.

R.- Sí, pero cuando es descubierta, el impacto es muchísimo mayor. Al ser sutil haces al transeúnte cómplice de tu propia obra. Educas en cierta forma a ir por la calle con otros ojos.

P.- Tus obras tienen mucho que ver con la espacialidad ¿cómo eliges el lugar?

R.- Normalmente busco sitios abandonados que hayan quedado olvidados al margen de la ciudad y residuales. Me interesa mucho recuperar sitios que han perdido el interés para esta sociedad, y que a mi me cautivan simple y llanamente por la superficie o las tipografías o las puertas. Creo que es muy importante recuperar esos sitios y volverles a dar protagonismo. Es también una forma de reivindicar la ciudad que yo quiero para mi, una ciudad más a la escala del usuario y no a la escala de las grandes corporaciones. Pintar en todas esas tiendas que se han visto obligadas a cerrar porque se las han comido las grandes superficies es un pequeño homenaje.

P.- Estás continuamente experimentando con nuevas técnicas, ¿con cual te sientes más cómoda?

R.- Soy experta en inutilidades. Soy muy hábil con las manos, y tengo una mente resolutiva que me permite ejecutar. Disfruto con cualquier historia, esto me viene de mi madre. No hay nada con lo que me sienta más o menos cómoda, es cierto que lo que más entrenas es lo que mejor te sale, pero he sido tan fan toda la vida de pintar y de hacer cosas que vas depurando poco a poco.

P.- He visto en algunos de tus videos que a veces actúas de día ¿has tenido algún problema policial? ¿Qué reacciones recoges del público?

R.- No me gusta hablar de la policía porque fomenta el halo de marginalidad y heroísmo urbano del que quiero escapar. El estar fomentando esa imagen de que me arriesgo, soy ilegal y me juego el calabozo, no me gusta. En cuanto al público la gran mayoría de las veces es un feedback muy positivo, a la gente le gusta que le quiten de en medio un anuncio de Frigo por un mural.

P.- ¿Tu forma de trabajar es diferente cuando lo haces para una galería que cuando lo haces en la calle?

R.- Claro que es diferente, son cosas totalmente distintas. En una galería tienes tiempo de hacer las cosas más pausadamente, tienes tiempo de rectificar, no pasas frío. En la calle tienes una serie de condicionantes que hacen que tu obra sea de una determinada manera, también es lo que le da toda la gracia. No se puede comparar un trabajo de galería con un trabajo de calle.

P.- ¿Distingues entonces dos facetas en tu carrera?

R.- Simplemente soy una persona inquieta que me gusta hacer un montón de cosas, no pretendo decir que lo que hago en una galería es arte urbano, porque no lo es.

P.- Cuéntanos, ¿cómo fue tu experiencia en la exposición colectiva Gráfika del Instituto Cervantes?

R.- Ellos se portaron fenomenal, he tenido mucho apoyo tanto por parte del comisario como por las chicas del Instituto Cervantes, aunque yo creo que deberían haber incluido a más artistas de Madrid, ya que era una cosa extraordinaria que se celebraba aquí. Yo estuve cómoda y bien.

P.- ¿Con esta exposición o la también reciente “Art in the Streets” del MOCA de Los Ángeles no se corre el riego de que los museos absorban y reduzcan la carga ideológica del arte urbano?

R.- Lo del MOCA fue una retrospectiva, planteada como una muestra de lo que ha sido un movimiento, lo tomo más como algo documental que como una muestra de arte urbano. Estoy completamente en contra de este tipo de muestras en las que pretenden vendernos en un museo el arte urbano, y creo que es una vez más el lenguaje de poder. Tú te preocupas de desarrollar libremente tu lenguaje al margen de cualquier tipo de parámetro institucional y de repente llega el poder y quiere transformar ese lenguaje y apropiarse de él ofreciéndote dinero, fama o difusión, y se apodera de él, trabajas para ellos. Lo único que nos queda entonces a los artistas sería el silencio, y yo no estoy dispuesta a silenciarme. Es muy difícil encontrar el equilibrio, pero no hay que ser héroes. Hay que ser conscientes de que lo que se hace para una galería no es arte urbano, es otra cosa, y no pasa absolutamente nada. El problema es que esas instituciones hacen uso de esa etiqueta y terminan transformando ese lenguaje rebelde y espontaneo en un lenguaje de poder.

P.- Parece que Internet es en parte responsable del éxito que el “Arte urbano” ha tenido en los últimos años entre el público, pero algunos artistas reivindicáis la autenticidad de salir a la calle, ¿Internet está matando la pureza del Graffiti?

R.- Mi intención a la hora de pintar en la calle no es solo pintar en la calle, sino que se vaya por la calle con otros ojos. Y cada vez se sale menos a la calle. Cuando un teórico o un periodista se plantea una investigación sobre graffiti, no mueve el culo del asiento. En vez de patear las calles, ver quien pinta, donde pinta…es como un Facebook, en la calle, y no se dan cuenta. Si supieran leer la calle se darían cuenta donde vive este escritor, con quien sale a pintar, que tipo de spray utiliza, donde lo compra, solamente con fijarse donde pinta. Esa es la gracia del graffiti, es un lenguaje interno, un dialogo entre gente que interacciona unos con otros.

El graffiti nació sin un Leitmotiv más que estar en la calle y pintar, es un concepto super cerrado y super potente. Nació como algo espontaneo y nuevo, y rápidamente lo queremos teorizar y hay muchos artistas sumados al postdiscurso, que tienen que darle un por qué y un sentido a lo que hacen. Están todo el rato pidiendo perdón y justificándose por hacer muestras que no estén en la calle, o por dejar la calle y hacer muestras comisariadas. Hay que distinguir entre los buenos artistas y los malos artistas, y dentro de los buenos artistas hay gente que trabaja en la calle y gente que no, y ya está, nada más. Yo creo que un artista tiene que ser libre, y ponerse las reglas que él quiera. El graffiti es un juego, el que está dentro lo practica y lo comparte. El problema es que se ha convertido en una etiqueta que se le pone a todo, de una manera super frívola, y que además a los que participamos de manera activa en esto, nos viene grande, yo no quiero esa responsabilidad. Yo no me identifico con la etiqueta que me ponen de artista urbana “cool”.

P.- ¿Cómo ves el futuro del graffiti dentro de diez años?

R.- Yo que se, si no se lo que voy a hacer mañana [ríe]. Yo creo que es uno de los movimientos que ha tenido mayor recorrido, no ha habido una gloria y un declive, sigue todavía en proyección geométrica. ¿Dónde parará? No lo se, lo vamos mutando. De lo que nació en Nueva York a lo que hay hoy, estilísticamente tiene poco que ver pero en lo conceptual es lo mismo, como dice un colega “es uno de los ismos que ha durado más tiempo”. ¿Por qué? Porque es rebelde, no entra en ese juego. La historia es que al final terminaremos claudicando, porque no somos héroes.

P.- Recientemente, en la revista ArtForum, el director del Reina Sofía “Manuel Borja-Villel” resalta las manifestaciones del 15M en la Puerta del Sol de Madrid equiparándolas a las exposiciones más relevantes del 2011. ¿Cómo viviste como graffitera esa muestra colectiva de re-apropiación del espacio público?

R.- Creo que es la bomba que existan movimientos como este, es necesario, pero que nos falta muchísimo. No he participado en él, porque no he dejado de participar desde hace diez años, no me quiero adherir a ningún movimiento ni ser cabeza visible ni que me etiqueten, pero me parece interesantísimo. De hecho, me parece fatal como un montón de artistas urbanos que llevaban sin hacer nada desde el 2000 hayan aprovechado ahora el coletazo para volver a salir a la calle y hacer cosas, todos esos que hacen arte político entre comillas y que ahora salen como abanderados del movimiento.

P.- Y para terminar, ¿en que trabajas actualmente? ¿qué futuros proyectos puedes adelantarnos?

R.- Tengo una cosa en El País, en el stand de Arco, es lo más próximo, en febrero. También participo con la fundación «NIROX ARTS FOUNDATION», hice una residencia en Sudáfrica con ellos, están en Arco y van a proyectar un video de lo que hice allí. Y luego estoy viendo de hacer unas cosas en México, pero a ver si cuadra, y en mayo me voy  a China.

P.- Mil gracias por tu paciencia.

Para más información: NURIA MORA

 

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.