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El valor de las humanidades

Reconozco que llevo un tiempo sintiéndome inquieto. En momentos difíciles como el que vivimos, cuando los recortes acechan implacables sobre todo aquello que parezca prescindible ¿qué argumentos tenemos los humanistas para defender nuestra financiación?, ¿qué podemos aportar a la sociedad?, ¿qué función tienen realmente las humanidades?.

Reconozco que llevo un tiempo sintiéndome inquieto. En momentos difíciles como el que vivimos, cuando los recortes acechan implacables sobre todo aquello que parezca prescindible ¿qué argumentos tenemos los humanistas para defender nuestra financiación?, ¿qué podemos aportar a la sociedad?, ¿qué función tienen realmente las humanidades?.

Se que hablar de funcionalidad en el ámbito de las humanidades levantará ampollas entre muchos puristas. Que no se me entienda mal, no me refiero a una rentabilidad inmediata medida objetivamente. Pero del mismo modo que decimos que el arte no tiene función, porque la apreciación estética parte del más absoluto desinterés, eso no quiere decir que el arte no valga para nada. El arte nos enseña a entender el mundo, a mirarlo desde ángulos nuevos, a construirlo también; las posibilidades son tantas como observadores tenga la obra (incluso como afirmó Duchamp, un cuadro de Rembrandt se puede llegar a usar como tabla de planchar).

De forma similar podríamos decir que el valor de las humanidades no puede medirse a través de una rentabilidad objetiva, pero su función social es capital. Como afirma la filósofa y profesora de Ética y Derecho de la Universidad de Chicago, Martha C. Nussbaum, las humanidades transmiten valores fundamentales como la «democracia, así la imaginación, la creatividad, la capacidad de empatía y el pensamiento crítico». La profesora Nussbaum advierte como con los nuevos planes educativos (Bolonia), «las Facultades de Filología corren el peligro de acabar transformadas en institutos de idiomas, las de Geografía e Historia en institutos de gestión del patrimonio y del turismo cultural y las de Filosofía en escuelas de autoayuda y otras artes del buen vivir».

Puede parecer exagerado, pero es un proceso que ya está ocurriendo; hace unos meses el responsable de Salut de la Generalitat de Catalunya, Boi Ruiz, declaraba que si uno quiere estudiar Filología Clásica por placer se lo tendrá que pagar. Jaime Siles, presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, responde a la amenaza de Boi Ruiz declarando que de las Humanidades depende nuestra visión del mundo, nuestra representación verbal de la realidad, y que quienes cuestionan su utilidad son quienes parten de una mentalidad completamente economicista y materialista, quienes ven al ser humano únicamente como homus economicus y consideran que uno estudia para ejercer una profesión, no para formarse. “Y es ese planteamiento, el confiar todo a lo económico, el que nos ha llevado a la crisis y a la situación sin salida que vivimos hoy, porque el ser humano es algo más que un instrumento o una herramienta; sin filosofía, literatura o lenguas clásicas es difícil ser persona, porque esas enseñanzas nos ayudan a comprender la realidad, a interpretarla”, apunta Siles. También el filósofo y profesor de Literatura Jordi Llovet, en Adéu a la UniversitatL’eclipsi de les humanitats (Galàxia Gutenberg), defiende esta postura, “no se puede tener un sistema democrático propiamente dicho si la ciudadanía no está preparada intelectualmente para discernir las cosas que pasan cada día con sentido crítico”.

Si las humanidades nos ayudan, por tanto, a comprender nuestro mundo para participar en él de forma crítica y ética, la compleja y confusa sociedad en red actual parece el escenario ideal para invertir más en formación humanística. Esto es lo que postulan los defensores de las llamadas «humanidades digitales», quienes a diferencia de los que dudan de su utilidad, aseguran que los humanistas deben tener un papel social protagonista a la hora de interpretar datos y explicar tendencias y realidades contemporáneas. Eso sí, las herramientas de estos nuevos humanistas serían, según declara «The Digital Humanities Manifesto 2.0«, necesariamente digitales. Quizás esta sea la razón por la que Google ha decidido contratar a más de 4.000 humanistas en los próximos años, como ha informado recientemente.

Dejo a continuación un video de Jose Luis Suárez explicando en que consiste esto de las «Humanidades digitales»:

+: Como historiador del arte no son pocas las ocasiones en las que me he visto obligado a justificar la «utilidad» de mis estudios. Cuando esto ocurre siempre recurro a esta cita de Nietzsche que encontré en un libro de Ana María Guasch: «Necesitamos la historia, no cabe duda, pero la necesitamos por razones diferentes de aquellas por las que la necesitan los ociosos del jardín del conocimiento. (…) La necesitamos para la vida y la acción (…) Sólo queremos servir a la historia en la medida en que la historia sirve a la vida: porque es posible apreciar  el estudio de la historia hasta tal punto que la vida se vuelva raquítica y degenerada».

 

+ Links para profundizar y fuentes de donde salen algunas de las citas que incluyo en el artículo :
http://medialab-prado.es/article/humanidades_complejidad
http://www.humanitiesblast.com/manifesto/Manifesto_V2.pdf
http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/28242/Sin_fines_de_lucro_Por_que_la_democracia_necesita_de_las_humanidades
http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20111014/54229795673/las-humanidades-en-la-era-2-0.html
http://www.yorokobu.es/google-contratara-a-mas-de-4-000-humanistas-en-los-proximos-anos/
http://elhumanistadigital.blogs.cultureplex.ca/index.php/2011/01/19/5-2-humanidades-digitales-2-0-los-limites-de-un-manifiesto/

 

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