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El silencio de Marcel Duchamp no está sobrevalorado

“El silencio de Marcel Duchamp está sobrevalorado” sentenciaba Joseph Beuys en una frase que ha quedado como uno de los iconos de la historia del arte contemporáneo. Sin que sirva de precedente, no puedo estar más en desacuerdo con mi idolatrado Beuys. Los artistas contemporáneos tienden a abusar del discurso post-artistico para justificar su obra; muchos publican en revistas especializadas, conceden excesivas entrevistas o incluso escriben libros teóricos.

Comprendí que el trabajo del poeta no estaba en la poesía; estaba en la invención de razones para que la poesía fuera admirable; naturalmente, ese ulterior trabajo modificaba la obra para él, pero no para otros.

Borges «El Alpeh»

«El silencio de Marcel Duchamp está sobrevalorado» sentenciaba Joseph Beuys en una frase que ha quedado como uno de los iconos de la historia del arte contemporáneo. Sin que sirva de precedente, no puedo estar más en desacuerdo con mi idolatrado Beuys. Los artistas contemporáneos tienden a abusar del discurso post-artistico para justificar su obra; muchos publican en revistas especializadas, conceden excesivas entrevistas o incluso escriben libros teóricos. El otro día charlaba con un amigo artista y le comentaba lo contraproducente que me parece esta costumbre, ya que fomenta la creación de un arte cada vez más inaccesible para el público, y relaja al artista que sabe que cuenta con la posibilidad de explicar su obra con posterioridad. Parecen olvidar que el arte es ante todo un lenguaje visual, (y sonoro si me apurais), y que una buena obra de arte debe ser capaz de transmitir algo tan solo por sí misma, sin el manual que la acompaña, de no ser así en mi opinión es un fracaso.

Por supuesto que hay artistas que además de la expresividad visual tienen la capacidad de escribir maravillosamente bien (solo hay que recordar los textos de Dalí), pero creo que en general el artista debería alejarse más del plano interpretativo de su obra, limitarse al creativo. No debemos olvidar que toda obra está abierta a mil y un significados, dependiendo del contexto o del espectador, y cuando el artista limita tanto el sentido de la obra, esta pierde riqueza. «Tan solo una pega,: al NO le sobra todo el discurso de fondo. Con el NO hubiera bastado y sobrado» dice Laura Revuelta como crítica a Santiago Sierra, del cual ya he mencionado yo también que su obra es suficientemente explícita, por lo que no necesita añadidos explicativos. Dominique Rodriguez Dalvard realiza una crítica similar a una obra reciente de Doris Salcedo que la artista explica demasiado, «¿Cambia en algo el poder de la obra? ¿Necesitábamos conocer esta historia trágica para emocionarnos con ella? Yo diría que no. Allí, las palabras sobraban».

Lo que reivindican estos críticos, cuya opinión comparto, no es que se respete el papel del crítico en un ataque de orgullo profesional, sino una nostalgia de una época en la que los artistas y su acción creativa transmitían cierto halo misterioso; las obras, en su ambigüedad interpretativa se hacían más sugerentes para el espectador, y este sentía que su papel era más activo, no de mera consumición sino también de interpretación. ¿Serían el Guernica o Le Grand Verre los iconos que son hoy de haber sido Picasso y Duchamp tan explícitos a la hora de contar su propia obra como lo son muchos artistas contemporáneos?, yo creo que no, hay veces que se dice mucho más cuando no se dice nada.

2 respuestas a «El silencio de Marcel Duchamp no está sobrevalorado»

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