Hace 4 años

El futuro del museo

Si tuviéramos que elegir un espacio que representara nuestra época, ¿cuál sería? ¿el centro comercial, el parque de atracciones, los denominados no lugares?…¿Internet?

Decía Walter Benjamin que si la catedral fue el espacio identitario de la Edad Media, el museo lo fue de la Modernidad. No podemos seguir diciendo lo mismo, y si bien el museo juega un papel importante en eso que llamamos “turismo cultural”, en el resto de aspectos sociales contemporáneos es una institución claramente periférica, y me atrevería a decir, en decadencia.

El museo nace en unas circunstancias históricas, ideológicas y culturales muy específicas. Fue el símbolo de la revolución ilustrada, y del nacimiento de las diferentes naciones europeas mediante la construcción una identidad histórica. Nada de eso tiene vigencia ahora mismo.

¡Prended fuego en las estanterías de las bibliotecas! ¡Desarraigad el curso de los canales para inundar los sótanos de los museos! ¡Oh! ¡Que naden a la deriva los cuadros gloriosos! ¡Sean nuestros los azadones y los martillos! ¡Minemos los cimientos de las ciudades venerables!…

Marinetti

¿Cuál es la función de los museos en la actualidad? Podríamos ponernos totalitarios y afirmar como Marinetti que ninguna, que los museos sólo son un lastre histórico en el avance hacia el futuro cultural y social. Pero sería injusto, los museos son el lazo necesario que nos vincula al pasado, los museos conservan, exponen y enseñan una parte de lo que fuimos… estoy convencido de seguimos necesitándolos, pero no en los términos actuales. Los directores de estas instituciones tienen el deber de encontrar su papel en la sociedad actual, al margen del mercado turístico. Renovarse o morir.

Me preocupa que muchos busquen la modernización del museo en el simple uso de la tecnología. Digitalizar las obras, utilizar realidad aumentada, interactuar en redes sociales y llenar el museo de aparatos a la última parece ser, para muchos, la solución para llevar a esta institución decimonónica al siglo XXI. Pero al igual que ocurre con la educación y otros campos, el uso de tecnología en los museos por sí misma no supone más que un caro maquillaje de modernidad.

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Sin duda es un asunto que nos concierne a todos como sociedad, tenemos que pararnos a pensar si seguimos necesitando los museos y en qué condiciones, o si por el contrario son el símbolo de unos referentes intelectuales perdidos hace tiempo, porque el problema de fondo del museo sigue siendo su anacronismo conceptual. Para modernizarse no basta con arquitectos estrella amplien sus salas, ni con que sustituyan las audioguías por gadgets como la Nintendo DS o las Google Glass. El museo tiene que encontrar su utilidad real en la sociedad actual, definir su ruta, encontrar su valor ideológico, llegar a la gente (no subiendo el precio de las entradas preciosamente como viene siendo habitual), tiene que dejar de ser un espacio elitista o comercial para ser un foro, un espacio público y claramente politizado.

El museo tiene que dejar de ser un espacio decorativo, de inofensivo entretenimiento (por mucho que además sea educativo), para ser un agente activo en la sociedad actual, un espacio en el que ocurran cosas importantes, vivo. Porque sino corre el riesgo de ser algo más que un mausoleo de obras de arte, como decía Adorno, corre el riesgo de ser un mausoleo de sí mismo, una ruina contenedora de ruinas, un simple eco del pasado.

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.