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El fin del museo

No hace ni tres meses que hablaba en este blog sobre el incierto futuro de los museos, sobre la necesidad que tienen estas instituciones de renovarse y crear valor en la sociedad contemporánea.

Pero con los datos que se han hecho públicos estos días parece que la situación era más grave incluso de lo que pensaba. Las cuentas del Thyssen registran una perdida de 5,2 millones respecto al año pasado, enorme agujero superado por los 6 millones que ha perdido el El Prado, a pesar de haber hecho la mayor subida en el precio de entrada de su historia. El Reina Sofía no se queda atrás, el propio Manuel Borja-Villel reconoce que el museo «ha tocado fondo», y Michaux Miranda advierte:

«Ya no somos capaces de hacer más recortes, lo siguiente es apagar la luz. Lo mínimo es mantener lo que hay, así que lo exigible sería mantener»

Evidentemente los museos públicos se están resintiendo por los recortes presupuestarios del ministerio, pero el principal problema es la caída de público. ¿Es la crisis la responsable de que el público no pague seis euros por ver una exposición? Sería fácil llegar a esa conclusión, pero luego miramos los datos de otras industrias culturales, como la del videojuego, y nos sorprendemos antes cifras como las recaudadas por el juego Destiny en tan sólo 24 horas, ni más ni menos que 500 millones de dólares.

El problema es por lo tanto más complejo, el público actual no se siente atraído por el museo. Por cada gran exposición mediática como la de «Dali, todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas», cientos de pequeñas exposiciones pasan inadvertidas. Y si los grandes museos estatales tienen estos problemas ¿qué será en los pequeños museos regionales?

Los museos deben renovarse. Los museos del siglo XXI no pueden seguir siendo la estela de lo que fueron el siglo pasado, hace falta un cambio de paradigma que acerque estas instituciones a las preocupaciones de la sociedad contemporánea. El museo no puede seguir siendo una burbuja aislada histórica y socialmente, la cultura debe mancharse las manos y acercarse a la gente. O no será.

3 respuestas a «El fin del museo»

haciendo una comparación con mi ciudad, pensaría en algo más triste que es ni siquiera llegar a una crisis por falta de interés del público, si no del departamento de cultura que no tiene presupuestos para construir, o será que ya saben que a la gente ya no le va a interesar consumir más museo?

Hola Patricia. Es un tema complejo. Está claro que para nuestros gobernantes la cultura es un lujo prescindible, y que la reducción de presupuestos se está notando mucho. Al margen de eso, también creo que en los últimos años muchas instituciones culturales importantes como las que cito en el artículo no lo están haciendo del todo bien, y eso afecta en el descenso de visitas. De hecho este verano he estado viajando por España y he descubierto cosas mucho más interesantes en las provincias (Musac en León, Cgac en Santiago, Pablo Serrano en Zaragoza…) que lo que hacen «los grandes» con mucho más presupuesto en la capital.

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