Hace 5 años

El triunfo de la fotografía efímera

El intercambio efímero de imágenes en Snapchap es por lo tanto un diálogo, y como tal, no tiene sentido más que en el mismo momento en el que se produce. La fotografía en este caso es tan solo un medio, una forma de comunicar al instante y no un medio estético vinculado a la conservación de la memoria.

A VUELTAS CON SNAPCHAT

Escribo esto inspirado por el post de Bruno RodriguezSnapchat: Qué es, cómo funciona y por qué deberías saberlo

Para los que aún no os hayáis enterado, Snapchat es una aplicación móvil de mensajería instantánea que te permite enviar a tus amigos imágenes y vídeos que se auto destruyen en un máximo de 10 segundos y que triunfa estrepitosamente entre los más jóvenes.

Por un lado es lógico que ante la paranoia contemporánea por la privacidad (debido a las filtraciones del espionaje de la NSA) aparezcan este tipo de apps que priorizan el anonimato. También me parece razonable que las nuevas generaciones busquen sus propios canales para comunicarse, alejados del Facebook en el que se encuentran sus padres y hermanos mayores. Pero lo que me sigue fascinando del fenómeno es el papel que toma la fotografía en todo esto.

La fotografía se inventó como una manera de “registrar” el presente, y su presencia siempre ha estado muy vinculada con la memoria. ¿Qué sentido tiene pues este nuevo fenómeno de fotografía efímera?

Puede que, como apuntan algunos teóricos, la fotografía móvil no tenga mucho que ver con la fotografía tradicional, de hecho algunos hablan ya de postfotografía. Además de las diferencias obvias entre el formato químico y analógico de las fotografías tradicionales y el formato digital en el caso de la fotografía móvil, tampoco la función es exactamente la misma. Como observa el historiador del arte Miguel Ángel Hernández, la fotografía móvil se centra fundamentalmente en compartir un momento personal con la comunidad:

“En lugar del clásico “yo he estado aquí” de la fotografía tradicional amateur –el recuerdo del lugar, el evento o la persona, que implica la temporalidad de la memoria–, la instantaneidad de las redes fotográficas parecen querer decirnos “mira a través de mis ojos” o, mejor, “mi cámara son tus ojos”. 

En el caso de Snapchat esta “comunicación visual” se lleva al paroxismo de sólo poder contemplar la imagen durante unos segundos. Porque el error seguramente está en pensar que Snapchat es una aplicación fotográfica. En realidad es un servicio de mensajería instantánea como Whatsapp o Telegram, solo que se apoya en el uso de imágenes y vídeos en vez de texto. 

El intercambio efímero de imágenes en Snapchap es por lo tanto un diálogo, y como tal, no tiene sentido más que en el mismo momento en el que se produce. La fotografía en este caso es tan solo un medio, una forma de comunicar al instante y no una expresión estética vinculado a la conservación de la memoria. En este sentido Snapchap es posiblemente un claro precedente de las Google Glass que nos permitirán estar constantemente compartiendo miradas con los demás, en tiempo real. El triunfo de lo inmediato.

Extra:

La temporalidad que plantea Snapchat es una excusa perfecta para experimentar, por ejemplo, con campañas tan creativas como está de OndAzul, que busca concienciar a los usuarios de la red social de la deforestación y otros desastres medioambientales, genial:

https://www.youtube.com/watch?v=U8OJRV7FCkk

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.