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El artista y la modelo

La relación entre un artista y su modelo siempre me ha resultado inquietante. La mirada de un anciano pintor o escultor explorando el cuerpo desnudo de una joven bellísima durante largas jornadas de trabajo…en pos del arte claro, parece el sueño de cualquiera. En cualquier otro contexto, esta relación resultaría moralmente reprochable por la mayoría de las culturas, pero el arte justifica y edulcora la evidente carga de sensualidad (y sexualidad) que se esconde tras estas sesiones de trabajo. No es de extrañar, de hecho, que muchos artistas acaben teniendo algún que otro affaire con sus modelos.

“El cuerpo de una mujer es una de las dos pruebas de que existe Dios”. El artista y la modelo (Fernando Trueba)

En la película de Trueba se explora muy tímidamente esta cuestión. Es evidente que el cuerpo de la bellísima Aida Folch despierta algunos sentimientos en el artista que interpreta Jean Rochefor. Pero es una mención sutil, casi anecdótica, en una película mucho más correcta y convencional en lo que al mundo del arte se refiere. El artista de Trueba vive exclusivamente por y para el arte, y su relación con la modelo encaja perfectamente con el estereotipo tan explorado y trabajado desde el propio mundo del arte por Matisse o Picasso, sin plantear en este sentido ninguna ruptura a dicha convención.

Al margen de lo artístico, quizás lo más interesante es lo mucho que El artista y la modelo comparte, o al menos así lo he percibido yo, con Madrid, 1987, la magnífica película de su hermano David Trueba. En ambas se crea una inesperada y atípica relación entre un viejo maestro de vuelta de todo y una joven sin experiencia vital. Si en El artista y la modelo es el arte el que hace de catalizador, en el caso de Madrid, 1987 es el azar el que genera este íntimo encuentro. En ambos casos las conversaciones entre los dos protagonistas muestran un giro de tuerca al efecto de Pigmalión (mucho más obvio en el caso de El artista y la modelo), que acaba frustrado ante una más que evidente brecha generacional que simboliza la transición entre el fin de una época y el comienzo de otra nueva, joven y esperanzadora.

Picasso, El pintor y la modelo 1963
Picasso, El pintor y la modelo 1963
Matisse, dibujo a pluma, 1937.
Matisse, dibujo a pluma, 1937.

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