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El amor de Haneke. Una película necesaria

En nuestra sociedad rechazamos e ignoramos todo aquello que tenga que ver con la vejez o la muerte, apartamos la mirada de la enfermedad como si no existiera, en una hedonista obsesión por la vida y la juventud. Sin embargo las autoridades ya están avisando: para el año 2050 en Europa tendremos más personas que sobrepasen los 60 años que niños. La última película de Michel Haneke es un esfuerzo necesario por centrar la atención y el debate en esas personas a las que socialmente rechazamos, pero en las que todos nos convertiremos algún día, los ancianos.

Digna ganadora del Premio del Cine Europeo 2012, «Amour» se nos presenta como una película difícil, por la temática y por la manera en la que se desarrolla: tomas largas con poco movimiento de cámara, prácticamente sin música, sin cambios de escenario, diálogos escasos…No es desde luego una película que guste a todos los públicos, y muchos verán en su lentitud un problema. Pero precisamente esto es lo que hace grande a la última película de Haneke, el hecho de no pretender agradar. Haneke nos obliga a mirar algo que no es agradable pero que tenemos la obligación social de aceptar y entender. Sin condescendencia, sin sentimentalismos, la mirada de Haneke es de un realismo duro y austero que no esconde detalles. El punto de vista que nos ofrece es el del otro, el marido octogenario que de la noche a la mañana se encuentra ante la situación de tener que cuidar de su mujer enferma sin saber muy bien cómo, sin entender por qué, por qué esa mujer alegre y vital a la que ama se encuentra en esa indeseable situación. El espectador facilmente empatiza con la impotencia del marido o la incapacidad de reaccionar de la hija, porque sin duda son situaciones que desbordan a cualquier ser humano.

Íntima, sencilla y compleja al mismo tiempo, «Amour» no es una película fácil, no es una película con la que uno salga del cine al final con una sonrisa cómplice. El efecto es más bien reflexivo, de nudo en la garganta y silencio al principio, y de debate obligado al cabo de un rato. Al final todos, mayores o jóvenes, nos acabaremos sentado en esa silla final, a todos nos llegará antes o después nuestro turno, nuestro temido momento de cuidar a un ser querido o de que nos cuiden a nosotros. Nada hará que estemos mejor preparados para ese momento, pero películas como la que firma Haneke (quizás la más humana de toda su filmografía), son imprescindibles para centrar el debate social ante una situación que nos afecta a todos. «Amour» es una de las mejores películas de este año, y sin duda una película necesaria.

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