Hace 8 años

Ecos picasianos

Todo aquel que haya utilizado alguna vez un Mac habrá notado que el peculiar icono del «finder» tiene un aspecto sospechosamente picassiano.

Picasso «Dos personajes» (1934)

Es curioso como hemos incorporado la fragmentación cubista del espacio a nuestra cultura visual, y lo que hace apenas 100 años era un escándalo revolucionario rechazado por todo aquel que tuviera “buen gusto estético”, hoy es un simpático recurso visual más, utilizado por diseñadores y publicistas.

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Edificio deconstructivista en la serie Fringe

El concepto está tan asumido, que incluso lo hemos adjetivado, y no tenemos reparos en afirmar que alguien tiene un rostro muy “picassiano”.

Rossy de Palma

Parece algo sin importancia, pero pocos son los creadores que consiguen inspirar un adjetivo representativo que pase a la historia mediante su uso popular. Sade, Dante, Kafka, Freud…y sin duda, poquísimos son los que lo han hecho desde el ámbito de las artes visuales. Solemos decir que esto o aquello es “surrealista”, pero no solemos utilizar el concepto “daliniano” o “bretoniano”.

El cubismo rompió brutalmente con 500 años de representación perspectívica, creando todo un escándalo en los ambientes artísticos de la bohemia parisina de principios de siglo XX. Cien años después, estamos tan familiarizados con la descomposición formal del espacio propuesta por Picasso, que no resulta raro oír a alguien hablar de la “belleza” de un cuadro cubista. Sin embargo Picasso nunca pretendió pintar algo bello, sino romper con las reglas clásicas de la representación de la perspectiva y acercarse a “la verdad” de lo representado. Algunos críticos e historiadores, afirman que lo que realmente buscaba Picasso en su experimentación formal era representar la “cuarta dimensión”, concepto físico que en la sociedad de principios de siglo XX causó gran conmoción, siendo común leer artículos en los periódicos de la época o novelas de ficción inspiradas en los misterios que podría esconder esta nueva dimensión espacial. Lo cierto es que en aquel momento hubo cierta confusión entre si la cuarta dimensión era espacial o temporal, lo que explicaría diferentes movimientos obsesionados por la representación temporal de la realidad “futurismo” y otros más interesados en la descomposición espacial “cubismo”.

Picasso «Retrato de Ambroise Vollard» (1910)

Hoy en día, las nuevas teorías físicas hablan no de cuatro, sino de hasta once dimensiones posibles en el universo. Es lo que se conoce como la teoría de cuerdas. Aunque no seamos conscientes, estamos incorporando a nuestro registro visual y narrativo las nuevas posibilidades que plantea la física teórica, como por ejemplo los viajes temporales, en series como “Lost” o los viajes interdimensionales, desarrollados en la serie “Fringe”. La ciencia cambia la manera en que entendemos el mundo, los artistas utilizan la ciencia para ayudarnos a comprender las nuevas maneras de mirar y de percibir esas nuevas realidades.

Carl Sagan nos dejó la más sencilla explicación para comprender este fenómeno de la cuarta dimensión:

Extra:

Mi amiga Ana me recuerda esta referencia que no podía faltar de ninguna manera en esta reflexión picassiana:

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.