Hace 6 años

Dejad de lloriquear

En lineas generales hay que decir que esta generación está atrapada en un estado postoptimista, deliberada y extremadamente flexible, nerviso y balbuceante, y que sus miembros están demasiado ocupados con sus redes de información y comunicación y obsesionados enteramente consigo mismos, con su propia distinción -sus gustos y estatus- y sus propias ventajas.

Dejad de lloriquear. Sobre una generación y sus problemas superfluos.

Meredith Haaf.

Alpha Decay, 2012.

Algunas citas interesantes sacadas de este libro:

«Para mi generación, la diferencia es más importante que la coincidencia. Más relevante que la solidaridad es la individualidad. Preferimos diferenciarnos a mezclarnos […] mi generación está tan obsesionada con su capacidad para distinguirse que el resultado de todo ello es su incapacidad para actuar».

«A mi generación le basta con declarar en Facebook que está hasta las narices, y eso porque, sólo con que un par de personas cliquen «me gusta», todo queda arreglado».

«Estar conectado es una de las muchas demandas básicas que las personas de mi generación le hacen a la vida».

«A diferencia de lo que sucedía hace cincuenta o cien años, apenas hay espacio para la especulación. No podemos imaginarnos mundos nuevos y maravillosos, tampoco ciudades flotantes o colonias espaciales».

«El filósofo francés Gilles Deleuze escribió que en la sociedad de control nunca se pone punto y final a nada. Y en efecto: siempre hay que hacer algo más, ya sea el perfeccionamiento de uno mismo […] o alertarse por las consecuencias de la última crisis».

«El miedo es el motor principal de mi generación y el escepticismo su actitud fundamental, y eso es realmente un problema y no tiene nada que ver con lo superfluo.»

«En mi generación es común hacer a las personas las únicas responsables de su propio destino».

«Como consecuencia de ese pragmatismo, está claro que el cálculo de costes y beneficios desempeña un papel fundamental en la toma de decisiones de nuestra generación, algo que no debería sorprender, ya que la mayoría nos formulamos la pregunta ¿qué gano yo si lo hago? más habitualmente de lo que nos interrogamos sobre si ¿es lo que estoy haciendo moral o correcto en términos políticos?» — «Muchos de nosotros estamos acostumbrados a percibir incluso nuestro entorno más inmediato en términos de competencia, debido a que a los miembros de mi generación les va la idea de competir. Y si no nos va, al menos hemos aceptado la competencia como un cierto acicate con cuyos efectos hemos aprendido a convivir». — «Para muchos de mis coetáneos parece haber tres modos de lidiar con el principio de la competencia: la aceptación absoluta y la sumisión, la adaptación y la resignación, o la retirada total y el comportamiento colindante con la depresión».

«Lo que está claro es que mi generación se siente estresada y escasa de tiempo, y también que, no puede o no quiere imaginar que las cosas sean de otra manera».

«La addición a la armonía y la falta de interés por el contraargumento caracterizan en gran medida a mi generación».

«Se puede decir que mi generación está interesada en el statu quo y es una cohorte conservadora antes que revolucionaria. No quiere necesariamente que las cosas sean mejores, pero le gustaría que no empeoraran».

«En general, se puede decir que la participación activa en los procesos políticos sólo pertenece a la vida cotidiana de aquellos de mis cohetaneos que forman parte de partidos políticos o de iniciativas ciudadanas. Hay muchas razones para ello. Una es que no nos gusta comprometernos, ya sea con la pareja o con los partidos políticos. Otra es que rechazamos el enfrentamiento. Hemos crecido siendo personitas flexibles, criaturas de la adaptación, y esto se traslada a nuestro comportamiento político».

«En nombre del futuro se ahorra en el presente para pagar el pasado».

«Y hay una importante diferencia (respecto a la generación del 68): «en aquel entonces se trataba de remediar abusos concretos y de suprimir ciertas estructuras»  […] «hoy en día habría que crear estructuras completamente nuevas y resolver problemas a escala planetaria. Es una dimensión diferente»».

«El primer paso en esa dirección solo puede consistir en ejercer la crítica y ofrecer resistencia, no importa de qué forma».

«En lineas generales hay que decir que esta generación está atrapada en un estado postoptimista, deliberada y extremadamente flexible, nerviso y balbuceante, y que sus miembros están demasiado ocupados con sus redes de información y comunicación y obsesionados enteramente consigo mismos, con su propia distinción -sus gustos y estatus- y sus propias ventajas».

«Está en nuestras manos apartar la mirada de nosotros mismos. No lloriquear más sobre el hecho de que nunca podremos alcanzar el estatus de nuestros padres, y, en lugar de eso, deshacernos por completo de la idea de estatus».

«Quizá algún día se diga de nosotros: dejaron que su mundo se derrumbara porque tenían demasiado miedo de salvarlo».

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.