Hace 3 años

Daniel García Andújar ‘Sistema operativo’ (o la Institucionalización del hacker)

Reconozco que me sigue pareciendo muy extraño encontrarme con exposiciones de “Net art” en un museo. He disfrutado de algunas muy interesantes, como la de Cory Arcangel que acogió el Hamburger Bahnhof hace unos años, pero no puedo evitar sentir que se trata de algo forzado y anacrónico. En primer lugar porque no se hasta que punto tiene sentido que un concepto cultural decimonónico sea el espacio adecuado para mostrar estas intangibles obras digitales contemporáneas, y en segundo lugar porque no creo que una institución oficial pueda ser el mejor garante de la libertad y el caracter subversivo que suelen compartir estas piezas.

Si escuchamos a Daniel García Andújar hablar de su reciente exposición en el Reina Sofía, notaremos que el artista valenciano hace mucho hincapié en renegar de etiquetas, en concreto de la “Net art”. También encontraremos en sus declaraciones una excesiva necesidad por justificar su presencia en el museo, planteándola casi como una obligación moral de actualizar la estructura institucional y democratizar el museo, al que llega a reivindicar como único espacio de libertad:

“(El museo) es el único sitio donde puedes desplegar absolutamente todo tu imaginario sin que haya una estructura que lo esté limitando”.
Daniel García Andújar

Esto sin duda es discutible, ya que el museo como institución (y mucho más si es público) tiene unas limitaciones mucho más evidentes que la red, desde los límites temáticos marcados por la concepción moral y la corrección política de los responsables a los evidentes límites físicos del cubo blanco. Pero al margen de esta cuestión, ¿qué nos encontramos en esta exposición?

Sistema Operativo es lo que los anglosajones denominarían una exposición mid-career, es decir, una retrospectiva de un artista todavía joven pero ya consagrado. Esto supone que no existe una lógica evidente ni un discurso obvio entre las obras de la exposición, su única conexión es la autoría de todas ellas.

Todos entendemos que García Andújar es un net-artísta, aunque él reniegue de la etiqueta, no sólo porque el soporte de muchas de sus obras sea digital, sino sobre todo porque en todas Internet es un pilar conceptual del que partir. Pese a ello, no encontraremos excesivos monitores ni obras interactivas en Sistema Operativo. Por el contrario, veremos obras digitales impresas, enmarcadas y colgadas en pared, o una sala entera dedicada a la “estética hacker” más rancia y estereotipada, con mesas llenas de cables, móviles antiguos y manuales de programación.

En realidad parece que Sistema Operativo se plantea más desde una perspectiva política que técnica. El polisémico título de la exposición hace referencia, no sólo al programa principal que controla un ordenador, sino a los procesos que operan en una sociedad. Con esta excusa, veremos desde trabajos centrados en la corrupción urbanística de la época de la burbuja inmobiliaria, a una reflexión sobre la violencia contemporánea, con una muestra de las piezas de una pistola obtenidas de una impresora 3D a una simplona crítica a la violencia en los videojuegos, típica de aquellos que no entienden los códigos de este medio.

Curiosamente la sala que temáticamente nos resulta más forzada es quizás la que tiene obras más interesantes, se trata del final de la exposición, donde se reúnen obras de Andujar que giran en torno a Picasso, el Guernica y el mítico Pabellón Español de la Exposición Universal de París. La evidente relación de estas obras con el propio museo contenedor, así como la originalidad de las mismas, hacen que las rescate del resto y piense que si la exposición se hubiera reducido a esta sala habría ganado más que perdido.

Sistema Operativo no es una buena exposición, porque carece de un argumento sólido que articule todas las obras, porque mezcla obras de muy variada calidad, porque reduce la figura del hacker a un mero cliché estético y porque no consigue entender ni exponer coherentemente las obras digitales, quizás esto último no deba sorprendernos tanto como que el comisario de la exposición, el propio Borja Villel, reconociera en la presentación que no entiende la tecnología y le cuesta escribir un simple Email. ¿Qué podíamos esperar?

Aunque pensándolo mejor… quizás sea algo bueno que el NetArt siga sin encontrar su sitio en el museo.

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.