Hace 6 años

Arte analítico

Analítico,ca.

2. adj. Que procede descomponiendo, o que pasa del todo a las partes.

Entre sus muchas características, el arte es una de las mejores herramientas de las que disponemos para conocer el mundo. Ya decía Picasso aquello de que “el arte es la mentira que nos permite comprender la verdad.” El verdadero artista parte de la curiosidad para dejarse guiar por la intuición hacia respuestas que nunca alcanzará en su totalidad, “la posesión de la verdad es cosa de la divinidad, la búsqueda en cambio es humana” diría Lessing. Es un camino solitario, introspectivo e impulsivo por tierras de la incertidumbre en las cuales descubrirá nuevas miradas, nuevas perspectivas de las cosas que ofrecer al mundo.

En esta búsqueda de una verdad que desborda lo perceptible, el artista cruza su camino con el filósofo, el místico y el científico, cada uno con sus particularidades, pero partiendo todos de las mismas preguntas. Tanto el científico como el artista utilizan metodologías analíticas comunes para diseccionar la realidad, para atravesar el “velo pintado” de lo sensible y buscar la verdad compositiva de las cosas. En el caso del artista, esta práctica ha sido casi obligatoria en su oficio durante los siglos en los que el arte aspiraba a representar la realidad lo más fielmente posible. Solo comprendiendo la esencia de la naturaleza se puede aspirar a imitarla.

Leonardo da vinci “Cuadernos

Lámina de tratado de anatomía representando a la estatua clásica del “espinario”.

Esta necesidad llevaba en muchas ocasiones a los artistas a conseguir cadáveres humanos que poder diseccionar y estudiar. En su búsqueda del naturalismo absoluto incluso llegaban a representar a los personajes  de sus lienzos con sus cuerpos desnudos, con toda su precisión muscular, antes de pintar encima los ropajes de los mismos. De dentro a fuera, como auténticos demiurgos imitando la propia vida.

Rembrandt “La lección de anatomía del DrNicolaes Tulp”

Curiosamente también los primeros historiadores del arte heredaron este método científico de análisis minucioso de las partes. El objetivo de estos conocedores, filólogos o “picture-tasters” como se gustaban llamar era el de tratar de encontrar un patrón en los detalles más insignificantes del cuadro que les pudiera ayudar a descubrir las obras originales de las copias y malas atribuciones. El propio fundador de este método filológico para crear catálogos razonados de la historia del Arte, Giovanni Morelli provenía causalmente del mundo científico, concretamente de la paleontología.

Morelli realizaba autenticas autopsias visuales a las obras fijandose en los detalles inconscientes, como la firma, rasgos en las orejas, manos…un paradigma indiciario característico de detectives y forenses.

El método Morelli para reconocer la autoría de obras de arte

Daumier “Le bons bourgeois”

Más o menos en la misma época en la que Morelli desarrolla su método analítico, Eadweard Muybridge y Étienne Jules Marey, los padres de la cronofotografía, utilizan la cámara fotográfica para “diseccionar” el movimiento humano y animal, y poder con ello contestar a preguntas que llevaban mucho tiempo torturando a los artistas, como por ejemplo: ¿un caballo en carrera pone sus cuatro patas en el aire a la vez en algún momento?.

Eadweard Muybridge “Animal locomotion”

Aunque lo cierto es que considerar los trabajos de Muybridge y Marey como meramente artísticos es jugar con trampa. En una época en la cual la fotografía era un caro entretenimiento y ni de lejos considerada como un arte, los experimentos de ambos se sitúan en una perspectiva más científica que estética. Sin embargo, la gran influencia que causaron sus fotografías en los jóvenes artistas de las vanguardias históricas posteriores (como los propios artistas han declarado), evidencia la fina linea que separa en muchas ocasiones el método artístico y el científico.

Jules Marey “Descenso por un plano”

Marcel Duchamp “Desnudo bajando por una escalera” (1912)

Reynold Reynolds “Secret Machine

Si tenemos que hablar de arte analítico, de pasar del “todo” al conjunto de las partes, sin duda el personaje central al que debemos referirnos es Picasso. En la denominada etapa de “cubismo analítico” (1909-1912), Picasso, y también Braque, analizan la realidad y la descomponen en múltiples elementos geométricos. Sus lienzos se llenan de planos simples que rompen el objeto, lo desmenuzan quirúrgicamente, lo estudian en todas sus posibilidades. Llegando incluso a prescindir casi totalmente del color para que este no les despiste en su labor de sistemático y detallado análisis.

Pablo Picasso “Chica con mandolina” (1910)

En el arte de nuestro siglo, el artista más mediático, polémico y controvertido es, curiosamente, el mayor continuador de esta tradición. Y es que le pese a quien le pese, el arte de Damien Hirst podrá gustarnos más o menos, pero no cabe duda de que Hirst mantiene un discurso profundamente meta-artístico. Llevando al límite y cuestionando no solo el arte de nuestro tiempo, sino también las tradiciones artísticas del pasado y la propia idea de lo que entendemos por la figura del “artista” y su función .

Damien Hirst “Mother-child”

Damien Hirst “Virgin”

Las estetizadas disecciones anatómicas de Hirst han sido emuladas por parte de otros artistas, como el japonés Nobuhiro Nakanishi que descompone y analiza paisajes en diferentes planos de metacrilato.

Nobuhiro Nakanishi

O como los cadáveres plastinados del inquietante doctor alemán, Gunther Von Hagens, el cual asegura reiterativamente que su trabajo tiene un interés meramente científico. Pero visto lo visto, ¿podemos negar que las “estatuas” de Hagens tienen un componete estético?, ¿podemos negar que comparten la pulsión tanto artística como científica de acercarse a la esencia verdadera de las cosas? ¿o a la utopía artística de imitar a la propia vida (en este caso partiendo de su muerte)?.

Gunther Von Hagens junto a dos cadáveres plastinados.

Jorge Dueñas Villamiel

Diseñador digital e historiador del arte. Pensando en imágenes desde 1984.