Categorías
Arte

Anti-monumentos

Es curioso, no hay mejor forma de invisibilizar algo que evidenciarlo todo lo posible. Este hecho (conocido y utilizado por los políticos) es especialmente obvio en el caso de los monumentos, esculturas públicas de gran tamaño que pasan desapercibidas para la mayoría de los transeuntes, condenado al olvido a los hechos o personajes que precisamente se pretenden recordar. «Un monumento —decía el dramaturgo Harold Pinter— es la mejor prueba de que nos hemos olvidado de alguien».

Es curioso, no hay mejor forma de invisibilizar algo que evidenciarlo todo lo posible. Este hecho (conocido y utilizado por los políticos) es especialmente obvio en el caso de los monumentos, esculturas públicas de gran tamaño que  pasan desapercibidas para la mayoría de los transeuntes, condenado al olvido a los hechos o personajes que precisamente se pretenden recordar. «Un monumento —decía el dramaturgo Harold Pinter— es la mejor prueba de que nos hemos olvidado de alguien».

Desde los años 60, diversos artistas han jugado con este efecto de visibilidad e invisibilidad de los monumentos y a invertir la legitimación ideológica que tratan de imponer.

A continuación hablamos de algunos ejemplos:

Walter De Maria – The Vertical Earth Kilometer.

Para este monumento invisible creado para una documenta de Kassel, Walter de María perforó un kilómetro vertical en el suelo de Friedrichsplatz (una plaza céntrica) y llenó el agujero con barras de latón macizas de 5 cm. de diámetro, desde arriba solo se ve una chapa y en el medio el corte transversal redondo de la barra.

Jochen Gerz – Monumento contra el fascismo (Hamburg-Harburg, Alemania 1986).

El obelisco invertido colocado por Jochen Gerz contra el fascismo ya no puede contemplarse tal como lo vemos en esta fotografía. El monumento fue concebido para irse hundiendo en el suelo poco a poco, de manera que actualmente ha desaparecido por completo dejando tan solo a la vista el cuadrado de la parte superior de forma similar al kilómetro de Walter de María.

Santiago Sierra – Monumento a la Desobediencia Civil (2012)

El pasado día 20 enero, en el cuarto aniversario de la revolución islandesa, Santiago Sierra colocó el primer Monumento a la Desobediencia Civil enfrente del Parlamento islandés en Reykjavík, mientras en su interior se decidía si procesar al antiguo primer primistro Geir H. Haarde. El monumento consiste en una roca volcánica que es partida por una cuña negra. En la roca se ha colocado una placa en la que se puede leer uno de los artículos de la Declaración de los derechos del hombre y el ciudadano (1793) que dice: «Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo la Insurrección es para el pueblo y para cada porción del pueblo, el más sagrado de sus derechos y el más indispensable de sus deberes». (via contraindicaciones)

Piero Manzoni – La base del mundo (1961)

Esta simpática obra conceptual de Piero Manzoni fue construida en la localidad danesa de Herning y consiste en un pedestal cúbico dado la vuelta. La idea que transmite resulta de una claridad meridiana: dicho pedestal sostiene y presenta al mundo entero como el ideal de obra de arte, de forma que toda especie animal, vegetal o mineral contenida en nuestro planeta se transmuta automáticamente en una creación artística digna de admirar como tal. (Via paperblog)

Melbourne

También invertida está la siguiente escultura de la que no he encontrado más información, tan solo que se encuentra en Melbourne (Austrialia).

Maurizio Cattelan – Fuck You (2010)

Sin palabras. El provocador monumento del artista italiano situado frente al edificio de la bolsa es suficientemente explícito.

Pegaso de Legazpi

El conjunto escultórico «La gloria y los Pegasos» situado en la plaza madrileña de Legazpi lleva tiempo envuelto con unas lonas blancas al más puro estilo de Christo and Jeanne-Claude. Sin embargo no se trata de una actuación artística sino de una demora administrativa del ayuntamiento de la capital que pretende trasladar el conjunto a otro lugar, pero las cosas de palacio van despacio. Lo interesante del asunto es que al tapar el monumento este ha cobrado mucha más visibilidad, despertando la curiosidad y el interés de aquellos que se lo encuentran.

El cuarto pilar de Trafalgar Square

Uno de los cuatro pilares que rodean al almirante Nelson en Trafalgar Square  lleva años siendo utilizado como pedestal para intervenciones artísticas contemporáneas. En una de ellas, el pilar era cedido para todo aquel que quisiera subirse a realizar cualquier actividad. En la actualidad podemos ver un balancín ecuestre de los artistas Elmgreen y Dragset.

Jugando con los monumentos

Por último traigo dos casos de esculturas monumentales reutilizadas como elementos lúdicos del espacio público. La primera pertenece a una obra de la artista polaca Kamila Szejnoch

 

3 respuestas a «Anti-monumentos»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.